Uri Landman
Para Lampadia
El fin de semana regresé al balneario de La Punta, en el Callao, después de muchísimos años. Reconozco que quedé asombrado por el orden y la limpieza que vi en la mayoría de sus calles. Además de sus tradicionales playas de piedras, en donde mi abuelo se metió al mar por primera vez en su vida luego de llegar de Europa, encontré decenas de restaurantes para todos los gustos y bolsillos. Reconozco que el motivo de mi visita a La Punta no fue solo turístico, sino más bien, un alto grado de curiosidad sobre la obra terminada de la vía expresa Costa Verde y el futuro puente Santa Rosa, que conectará con el aeropuerto Jorge Chávez.
La construcción del tramo de la Costa Verde que va desde San Miguel hasta el Callao, se inició en el año 2014 y supuestamente debía de terminarse en mayo del 2016. Por supuesto ello nunca sucedió. En el año 2017, en medio del escándalo de corrupción de Odebrecht, se paralizó la obra valorada en más de 116 millones de soles. De este monto, el gobernador regional del Callao Félix Moreno, se quedó con 4 millones como parte de la coima que Odebrecht le pagó por hacerse del proyecto.
La obra estuvo paralizada hasta el año 2022, cuando finalmente se reinició su construcción siendo acabada en abril del año 2023. Considero vergonzoso que la obra haya sido entregada tal y como la vemos hoy en día. Puedo mencionar varias deficiencias evidentes como la falta de muros o enmallado en todo el carril de sur a norte, la presencia de restos de desmonte de la obra en un gran terrero ubicado al final de la misma, la falta de una adecuada señalización, entre varias otras deficiencias. ¿Acaso es tan difícil hacer bien las cosas y terminar una vía tan importante como se debe? ¿Por qué tenemos que sufrir la mediocridad de nuestras autoridades?
El ejemplo más claro de la ineptitud y de la mediocridad que antes hacíamos referencia, la tenemos en las autoridades del Ministerio de Transportes y Comunicaciones, con el ministro Raúl Pérez-Reyes a la cabeza y el papelón que están haciendo con la inauguración del nuevo aeropuerto Jorge Chávez.
¿Cómo puede ser que hasta la fecha no se haya construido el puente Santa Rosa? En teoría, este viaducto conectará la vía Costa Verde con el aeropuerto en aproximadamente cinco minutos. Sin embargo, este mega-proyecto que costará unos 1,700 millones de soles, ni siquiera está en construcción y tardará unos cuatro años en terminar. ¿Acaso todos los ministros del MTC no estaban al tanto que se iba a inaugurar un nuevo aeropuerto?, ¿No les importa cómo van a llegar los viajeros y turistas al nuevo aeropuerto?
El único acceso al nuevo aeropuerto es por la avenida Morales Duárez. Para ingresar al terminal, el MTC ha construido dos puentes modulares provisionales a un costo de 22 millones de soles. Desde esta columna le pregunto al ministro: ¿Creen que dos puentes de un carril de ingreso y un carril de salida son suficientes para un aeropuerto que moverá 30 millones de pasajeros al año? Disculpen mi francés pero: ¿Son imbéciles o se hacen?
Los burócratas del gobierno son los primeros en exigir a las empresas privadas cumplir los plazos estipulados en los contratos, pero ellos son los últimos en hacerlo dentro del gobierno.
Este problema de ineficiencia y desidia de nuestras autoridades lo vemos en todos los niveles del gobierno y al margen de los colores políticos. Estoy seguro que al manejar por Lima en los últimos meses, habrán tenido la sensación de una ciudad bombardeada por la cantidad de cráteres en las calles. No hay pistas ni veredas en todos los distritos que no estén rotas. Las obras de mejoramiento urbano tardan meses e incluso años, en casos extremos, sin que se haga algo al respecto.
Parecería que a los alcaldes no les importara el bienestar de sus vecinos al demorar en hacer las obras, muchas de las cuales se quedan abandonadas por meses. En países civilizados se construye un puente en dos semanas o una línea de tren subterráneo en dos o tres años. En nuestro caso, la línea 2 del Metro de Lima ya tiene 11 años en construcción y todavía no está terminada. La plaza Manco Cápac en el distrito de “El Fracaso” está cerrada hace más de 6 años por esta construcción, con el consecuente perjuicio a los vecinos y negocios de la zona.
Otro ejemplo de lo anterior es la paralización de la obra del puente que unirá Miraflores con Barranco. Las excusas del alcalde de Miraflores no sirven de nada para aliviar el maltrato que sufrimos todos los conductores al tardar una hora en recorrer los dos kilómetros de la subida de Armendáriz.
El alcalde Bedoya Reyes terminó la monumental obra de la Vía Expresa dentro del plazo y presupuesto estimado. Tenemos que exigir a nuestras autoridades que hagan lo mismo. No puede haber cabida al pensamiento “roba, pero hace obras” en nuestra sociedad. Lampadia