Uri Landman
Para Lampadia
Muchos de nosotros recordamos la campaña del BCP en la que aparecieron paneles publicitarios en la capital que decían: “El peor enemigo de un peruano es otro peruano”. Ante la polémica generada, el BCP aclaró que ello era parte de su campaña de marketing “Pacto Peruano”, mediante la cual, querían resaltar los valores positivos de la sociedad peruana, pero primero querían “llamar la atención” del público. A dos días de publicada la primera frase, la reemplazaron con: “El mejor amigo de un peruano, es otro peruano”.
En estos tiempos de convulsión social en todo el país, la frase “el peor enemigo de un peruano es otro peruano”, tiene que ser corregida a “…otro peruano comunista”, ya que como hemos visto los comunistas en el poder y sus aliados de izquierda, desde que llegaron al poder, han emprendido una estrategia para destruir nuestro país. Ejemplos hay muchos.
El precio de los metales en los mercados mundiales se encuentra muy cercano a máximos históricos. El Perú es el segundo productor a nivel global de plata, cobre y zinc. Según cifras de la Sociedad Nacional de Minería, Petróleo y Energía (SNMPE), las exportaciones de cobre del año 2021 fueron de 20,698 millones de dólares, lo que representó un incremento del 58.7% respecto al año 2020. Si consideramos que las exportaciones de cobre crecieron 23.8% en enero del año 2022 comparados con el mismo mes del año anterior, deberíamos estar disfrutando de las bonanzas que la minería trae a nuestro país.
Sin embargo, estos agitadores sociales en el gobierno, han logrado engañar a las poblaciones campesinas que viven cerca de las mayores minas, para levantarlas en protestas violentas.
Tenemos el caso de Las Bambas en donde los pobladores han invadido los terrenos de la mina, incendiando maquinarias, vehículos e instalaciones. Las Bambas es la mina de cobre más grande del país y es una de las cinco minas de cobre más grandes del mundo. Representa el 2% de la producción mundial de cobre y aporta el 1% del PBI del Perú. Por cada día de paralización, el país pierde 40 millones de soles entre impuestos, regalías y otros conceptos.
Otro caso que podemos mencionar es el de Cuajone, en donde las poblaciones campesinas cortaron el suministro de agua a la ciudad y operación minera durante más de 50 días. Además, bloquearon las vías férreas impidiendo el transporte de su producción. Cuajone representa el 7% de la producción de cobre del país. Además de dañar la infraestructura que provee de agua a la minera, las comunidades exigen el absurdo monto de cinco mil millones de dólares como indemnización por el uso de sus terrenos.
Ante la pregunta ¿Qué están haciendo las autoridades para garantizar la inversión privada a la vez que proteger los derechos de los inversionistas y trabajadores mineros? La respuesta es: ¡Nada!
Lejos de hacer respetar la ley, Castillo y sus ministros están preocupados por impulsar la tan negada asamblea constituyente. Según el gobierno, la actual constitución es un impedimento para que ellos puedan resolver los reclamos populares. En lugar de reconocer que el problema que tiene el gobierno es de gestión, al haber nombrado funcionarios ineptos y corruptos en toda la burocracia estatal, quieren distraer a la gente con el cuento de la constituyente.
Un nuevo frente que los comunistas han abierto hace unos meses, es contra las grandes empresas con la excusa de la lucha contra el “monopolio”. Según ellos, el aumento de los precios de los productos básicos, es culpa de los grandes empresarios, quienes “se aprovechan del pueblo” para su propio beneficio. Es vergonzoso escuchar a congresistas de Perú Libre hablar de “monopolios” cuando ni siquiera saben el significado del término cuándo se les pregunta. Tenemos el ejemplo del congresista Oscar Zea quien afirmó que el Grupo Gloria es un monopolio y sin ir más lejos, todos recordamos la entrevista que Diego Acuña le hizo a Castillo, en donde éste último calificó de monopolio a Saga Falabella y a Metro, una muestra de ignorancia total.
Este frente “contra los monopolios” viene acompañado de una campaña de concientización sobre la necesidad del “control de precios”, ya que según los comunistas como el congresista Waldemar Cerrón: “El estado debe ser quien controla los precios a favor de las mayorías y el congreso está para decir en qué casos se está excediendo y en qué casos no”. La afirmación anterior además de ser un disparate que no resiste el menor análisis técnico, nos trae recuerdos de tiempos nefastos a todos los peruanos en los que teníamos que hacer cola en los “Mercados del Pueblo” para comprar leche “Enci” o el horrendo “pan popular”. Pregunto si los “Cojudignos” estarán ansiosos de hacer larguísimas colas para comprar dos bolsas de leche y cinco panes, que era la ración permitida por persona ante la escasez.
Sabemos que los izquierdistas son parásitos que viven del estado y consumen los recursos del país en lugar de crear trabajo con su esfuerzo como lo hace la mayoría de peruanos.
- Es patético que comunistas, como la ex primera ministra Mirtha Vásquez, critiquen al gobierno por la corrupción que vemos todos los días, cuando la avaló mientras estuvo en el poder.
- Igual de repulsivo es escuchar a Verónika Mendoza, que ha sido aliada del gobierno todos estos meses, criticar a Castillo por “haber traicionado sus promesas”, al perder su cuota de ministros en el gabinete y su puesto de embajadora en Francia.
La gran amenaza de convocar un referéndum para una asamblea constituyente, no es el temor de preguntarles a los peruanos si quieren una o no, estoy seguro que dirán que no. El problema radica en la falta de imparcialidad de los organismos electorales que están tomados por los caviares.
Tengo muy presente lo que decía el dictador comunista Stalin: “No importa quién vota, sino quién cuenta los votos”. Lampadia