Uri Landman
Para Lampadia
Durante la pandemia del Covid 19, se perdieron cerca de veinte millones de puestos de trabajo en los Estados Unidos. Como todos sabemos, en los Estados Unidos no existe la estabilidad laboral como aquí la conocemos. La legislación laboral, permite despedir a un empleado de acuerdo a las necesidades del mercado y de la empresa. Si la empresa no puede operar por una emergencia sanitaria o por que la situación del mercado es tan precaria que se tienen que despedir a los empleados para salvar a la empresa, la ley así lo permite.
Por supuesto que siempre es difícil que a uno lo despidan y quedarse sin trabajo, pero si la empresa desaparece al no tener esa flexibilidad laboral tan necesaria en el mundo tecnológico de hoy, entonces estamos destruyendo nuestras propias oportunidades futuras. ¿Quién nos va a contratar el día de mañana si la empresa quiebra y desaparece? ¿No es mejor salvar a la empresa con algunos puestos de trabajo a que se pierda el 100% de los empleos? Por último ¿No es mejor un mercado laboral flexible pero formal en lugar que uno absolutamente rígido y con alta informalidad como el peruano?
Las repuestas a estas preguntas son bastante obvias para una persona que cree en la libertad económica y la prosperidad que trae el libre mercado. Sin embargo, los rojos dirán que la pérdida de veinte millones de puestos de trabajo, es el mejor ejemplo para que exista la estabilidad laboral. ¡Así no hubieran podido despedir a nadie en Estados Unidos, sería su argumento!
La realidad nos demuestra una vez más, cuán equivocadas son estas doctrinas estatistas. Según el último reporte de empleo publicado la semana pasada en Estados Unidos, en el mes de julio, se crearon 528,000 puestos de trabajo y con ello se han recuperado los veinte millones de empleos perdidos en la pandemia.
El nivel de desempleo de los Estados Unidos se ubica en 3.5%, el más bajo en medio siglo y los salarios se han incrementado en un promedio de 5.2% en el último año. Más aún, el mercado laboral norteamericano, todavía tiene 10.7 millones de puestos de trabajo vacantes.
¿Cómo es esto posible? La respuesta corta es que la flexibilidad laboral en el mercado norteamericano, permite la creación de millones de puestos de trabajo cuando la demanda lo solicita.
No he podido encontrar datos actualizados de todo el Perú. Solamente encontré la información actualizada para Lima Metropolitana y el Callao que publicó el Instituto Peruano de Economía. En vista que Lima y el Callao representan más de la mitad del PBI del país, creo es una buena muestra estadística.
Según los datos publicados, al cierre del último trimestre del 2021, el empleo aún está 2.6% (130,000 empleos) por debajo del nivel pre pandemia versus el 2019. Las cifras del nivel de desempleados han crecido conforme las personas regresan al mercado laboral y tienen dificultades en encontrar un empleo asalariado. Tenemos 420,000 desempleados, 23% más que hace dos años, cuando no había pandemia.
Al observar la recuperación del empleo, vemos que la gran mayoría ha sido en el mercado informal, el cual provee un nivel de ingresos mucho menor al mercado laboral formal. El recuento de empleos nos indica que, desde el mismo trimestre anterior a la pandemia, se han perdido 410,000 puestos de trabajo formales. En contraste tenemos 310,000 empleos informales adicionales, 12% más, lo que nos ha puesto en un nivel récord de informalidad laboral.
Finalmente, tenemos que los ingresos laborales entre los ocupados han caído 10% en los últimos dos años. Sin embargo, mientras que los ingresos de los independientes han caído 21%, los ingresos de los formales han subido 2.7%, lo que demuestra claramente lo perjudicial que es la informalidad en la economía de las familias peruanas.
Lejos de aprender de experiencias que funcionan como la norteamericana, este gobierno comunista ha hecho todo lo contrario. En el gobierno, con ministros de trabajo como la nefasta Betssy Chávez (censurada por el congreso por autorizar la huelga de controladores aéreos en Semana Santa) se han promulgado una serie de leyes que vuelven todavía más inflexible y arcaica nuestra legislación laboral. Solo para nombrar brevemente algunas de ellas:
la casi prohibición de la tercerización laboral,
la autorización casi inmediata de las huelgas sin el requerimiento de una negociación previa y por medio del silencio administrativo positivo,
la prohibición a la empresa de extender los beneficios de los empleados sindicalizados a los no sindicalizados y por si todo eso fuera poco,
el gobierno ha establecido días no laborales adicionales como el pasado 6 de agosto para conmemorar la Batalla de Junín.
¿Alguien está pensando en los dinámicos del centro?
Mientras algunos países trabajan más para salir adelante, aquí hacemos todo lo contrario.
El trabajador formal peruano, cuenta con 22 días útiles de vacaciones (sin contar sábados y domingos), además tiene 14 feriados. En países como Estados Unidos, el promedio es de 10 días de vacaciones y tienen 10 días feriados en el año. Mientras en México los trabajadores tienen que permanecer en la misma empresa por 10 años para llegar a tener 16 días de vacaciones y a nivel nacional tienen solamente 7 feriados al año.
Si les pareció sarcástico el título de este artículo, no se equivocaron. El comunismo es lo más nefasto que le ha ocurrido a nuestro querido Perú. No es la primera vez que lo vivimos, ya lo sufrimos con Velasco. Pero hoy cuenta con la complicidad de los rojos, caviares y cojudignos.
No olvidemos lo que dijo Gustavo Petro, el terrorista convertido en presidente de Colombia: “Cuando los pobres dejan de ser pobres y tienen, se vuelven de derecha”. Es por ello que a los comunistas no les conviene que los pobres dejen de serlo, ya que perderían su base de votantes y la justificación para “la revolución”. Lampadia