Por: Rafael Venegas, Director Independiente de Empresas
Gestión, 17 de diciembre de 2020
El multimillonario fundador de Ford Motor Company nació en 1863 y vivió su niñez pobremente en una pequeña granja en Michigan.
Cuando tenía 10 años vio por primera vez una máquina autopropulsada a vapor, la cual había sido adaptada para que ruede y cumpla funciones agrícolas. Ford quedó fascinado y no paró hasta construir su imperio.
A los 16 años trabajó como aprendiz de maquinista en Detroit. Luego se encargó de manejar una máquina de vapor Westinghouse convirtiéndose en un verdadero experto. Esto le valió para ser contratado por la misma Westinghouse como jefe de servicios.
Posteriormente fue contratado como ingeniero jefe en la Edision, lo que le permitió trabajar en sus experimentos, al contar con más tiempo y dinero. En 1896 culminó exitosamente su primer invento: un vehículo autopropulsado a gasolina llamado cuadriciclo. Luego se independizó, y tras tres fracasos como empresario fabricante fundó la Ford Motor Company en 1903.
Ford manejó esta empresa utilizando nuevas tácticas administrativas y enfocando en tres KPI que fueron decisivos para su gran éxito.
Estos eran: Calidad, Eficiencia y Motivación Salarial, pero él los describía así: “Fabrica el mejor producto posible, al menor costo posible y remunera a tus trabajadores con el mejor salario posible”.
Ford tenía obsesión por estos indicadores y dedicaba mucho tiempo y esfuerzo para controlarlos y mejorarlos. En el tema de la calidad del producto, era un perfeccionista y siempre estaba en busca de la excelencia. En cuanto a la eficiencia, pasaba horas investigando nuevas técnicas para mejorar el trabajo en serie. En 1913 introdujo el uso de las fajas transportadoras y en 1916 perfeccionó el concepto de producción por cadena de montaje.
En política salarial, Ford era considerado un pionero del “Estado de Bienestar”, una teoría que combina la democracia, el bienestar social y capitalismo y que se utilizó mucho después de las guerras mundiales y la Gran Depresión.
Ford asombró al mundo empresarial en 1914, al remunerar a sus trabajadores US$ 5 al día, que eran más del doble de lo que se pagaba en la industria. También redujo la jornada de trabajo de 9 a 8 horas. Esta táctica, que él llamaba “motivación salarial” y que fue criticada por Wall Street, le sirvió para contar con los mejores técnicos, elevar la productividad, reducir la rotación y los costos de entrenamiento, a la vez que mantenía a una fuerza laboral altamente motivada.
Con esta estrategia fabricó y comercializó el auto más famoso del mundo: el Ford Modelo T, que vendió más de 15 millones de unidades y liberó el mercado por casi 20 años. Este fue el gran impulso de la Ford, que hoy sigue a la vanguardia por casi 120 años.
Henry Ford, un exitoso empresario y un ícono de la industria automotriz mundial. ¡Un verdadero sueño americano y mucho más!