Por: Rafael Venegas
Gestión, 22 de Setiembre del 2022
«La falta de dina mismo productivo, la inexistencia de nuevas inversiones, el desempleo, comienzan a pasar la factura».
Hope for the best but be prepared for the wors». Espera lo mejor, pero pre párate para lo peor. Esta famosa frase del político y dos veces primer ministro británico Benjamín Disraeli, es algo que todo buen líder debe siempre consideraren su accionar profesional.
Además, es aplicable en casi todos los ámbitos, incluyendo la empresa, la política y hasta en la vida personal. Es un plan de contingencia para afrontar de manera más eficaz cualquier sorpresa que se pueda presentar. Es lo que se llama un plan B.
En las últimas dos décadas, el país vivió un periodo de bonanza económica, desarrollo y crecimiento en prácticamente todos los sectores. Por eso, los ejecutivos que gozaron de ese escenario por casi veinte años, nunca se imaginaron que podría cambiar radicalmente, como viene sucediendo hoy, luego de la infame pandemia y las irregulares elecciones de 12021.
Esto es especialmente cierto para los ejecutivos de la generación X, que no vivieron como ejecutivos las crisis del gobierno mi litar comunista de los años 70 y la del terrorismo y la hiperinflación de los 80.
Felizmente, el BCR mantuvo reservas suficientes en tiempos de bonanza, para utilizarlas como defensa en tiempos de crisis. Es decir, tenía un plan B. Es por eso que, a pesar de la pandemia, el caos moral y el desgobierno, la economía del país aún no se ha visto seriamente afectada después de dos años de pandemia y un año de desgobierno e in moralidades.
Sin embargo, las em presas medianas y pequeñas, así como las personas, ya comienzan a sentir un deterioro económico, a pesar del festival de bonos y retiros de las AFP auspiciados por el Gobierno. La total falta de dina mismo productivo, la inexistencia de nuevas inversiones, el desempleo y la desaceleración del con sumo comienzan a pasar la factura.
Por otro lado, las tácticas totalitarias que viene desplegando irresponsablemente el Poder Ejecutivo en los últimos meses, no hacen más que empeorar la crisis.
Por eso, hoy más que nunca la frase de Disraeli es algo que, sin duda, debe ser aplicada. Sino se tiene un plan B, hay que definir lo al menor plazo, y si ya se tiene, hay que comenzar a ejecutarlo.
Habiendo pasado algunas crisis siendo ejecutivo de empresas multi nacionales, puedo afirmar que estas son muy rápidas en ejecutar sus planes de contingencia, apenas hay señales de deterioro del escenario en el que operan.
Obviamente estos planes difieren dependiendo de la industria, pero hay cuatro tácticas que son comunes para cualquier empresa y estas son:
Eficiencia. Control/reducción de gastos y postergación de inversiones. Extremar el control de riesgos.
Enfoque en lo que mejor hacemos lo más rentable. Eliminar lo marginal.
Mantener adecuada liquidez.
¡No corramos el riesgo y sigamos el consejo de Disraeli!