“Primero son los clientes, después los colaboradores. Los accionistas vienen detrás: yo no hice nada especialmente bueno y las acciones subieron en la bolsa. No hice nada malo en otro momento, y su valor cayó…” Son los comentarios que podríamos escuchar de un profesor de inglés que se trasladaba en bicicleta para dar sus clases y que nunca había tocado una computadora hasta 1997. Tal cual. Solo que este profesor es ahora uno de los hombres más ricos del mundo y que, a pesar de su fama, nunca perdió la cercanía con la que él considera la fuerza que mueve la economía: la pequeña empresa.
Jack Ma es bajito y extremadamente delgado, sus movimientos son rápidos y a quienes lo siguen les cuesta trabajo no perderlo de vista. En China la gente se le acerca; les basta tocarlo (si hay foto, mejor): es una mezcla de sanador, profeta, maestro y hombre de negocios. Se reúne con estudiantes y pequeños empresarios y junta a sus amigos (desde Jet Li hasta Bill Gates) para que compartan con ellos sus consejos también.
Lo tuvimos en el Perú en el 2008 y lo llevamos a Gamarra. Allí lo abuchearon y lanzaron objetos; la turba, animada por Waisman [ex Vice-Presidente y congresista por Perú Posible], se echó contra él. Luego de la visita su comentario fue: “Estuve muy cerca del cielo;… ¡pensé que iba a morir!”
Tal vez hoy lo trataríamos distinto y hasta lo escucharíamos (no solo en Gamarra). Por ello, ya que nos la perdimos esa vez, vale la pena recordar alguno de los consejos que nos dio y que en esa ocasión dejamos pasar:
- No necesitas rodearte de genios ni de los profesionales más renombrados, sino de la gente correcta: aquella que comparte tus sueños y se apasiona por ellos
- Lo pequeño es hermoso: la pequeña empresa no solo crea producción y empleo; también crea esperanza
- Acostúmbrense a las crisis; siempre las habrá. Pero recuerden que después del invierno viene la primavera.
- Cada año se crean miles de pequeñas empresas; eso significa esperanza. Pero si el número de empresas que muere es mayor: el ambiente de negocios no es el adecuado.
- El Perú me recuerda a la China de hace 10 años: mucho tráfico, mucha gente en las calles, mucha gente trabajando,… es una buena señal
- Bienvenida sea la competencia. La queremos. Es parte del negocio y sin ella morimos. Si no existe, la creamos.
- ¿Negocios con el Estado? Con el Estado coquetea pero no te cases; te traerá problemas.