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Nelson Torres Balarezo

Dictadura

Por: Nelson Torres Balarezo

Lima-Perú, 07/04/2017 a las 04:04pm. Por Nelson Torres Balarezo

Nelson Torres
Para Lampadia

Hace unos días, mi hija de 14 años me comentó que no estaba de acuerdo con el matrimonio entre personas del mismo sexo, pero que no podía manifestar su opinión en el colegio donde estudia, pues sus compañeros inmediatamente le hacían bullying, por considerarla anticuada y prejuiciosa.

Ayer conversé con unos jóvenes compañeros de trabajo y, al comentar que apoyé (como la mayoría de peruanos en ese momento) el golpe de Fujimori del 05 de abril de 1992, me miraron como bicho raro y persona socialmente incorrecta. Los jóvenes, que heredaron un país viable gracias a las medidas del primer fujimorismo, sólo conocen la parte oscura de ese gobierno. Mejor no contarles que en setiembre de ese mismo año, al enterarnos en la pensión que Abimael Guzmán había sido capturado, compramos dos botellas de ron barato y nos embriagamos soñando con un futuro mejor y lanzando loas al gobierno de Fujimori.

Pase de la niñez a la adolescencia haciendo colas por azúcar, arroz, leche en polvo y otros. En una región con 4 enormes ingenios azucareros y más de 50,000Has de arroz. Viví, como cualquier peruano pobre o de clase media, la tragedia que el populismo de izquierda generó en este país.

Nos salvamos, gracias a medidas duras, pero necesarias, de la dictadura que proponía una significativa parte de la izquierda peruana, mientras una facción de la misma asesinaba y destrozaba infraestructura pública y privada en su lucha por el poder.

Lamentablemente, pese a todo, finalmente caímos en la dictadura de lo socialmente correcto, hoy estandarte de la izquierda.

Si uno cree que la explotación minera es un vehículo para el desarrollo del país, es un entreguista. Si uno cree en los tratados de libre comercio, es un lacayo del imperio. Si uno cree en los valores tradicionales, es un troglodita. Si uno cree en el libre mercado como motor del desarrollo es un iluso vende patrias.

La manifestación pública más multitudinaria que he visto en mi vida fue la marcha por la vida del año 2016. Quede varado 3 horas en Magdalena del Mar. Cientos de miles de personas manifestándose, y copando la avenida Brasil, en respaldo de los valores tradicionales. El siguiente día, domingo, pensé ver titulares, leer editoriales sobre la masiva marcha. Sólo algunos renglones en páginas interiores. En contra parte, cualquier colectivo socialmente correcto o confuso, organiza una marcha cualquiera en Plaza San Martín y todos los medios le dan amplia cobertura.

Desconozco que mueve a los medios para la presentación tan sesgada de la información. Pueden marchar cientos de miles de personas por una causa, pero son sólo “fanáticos de poca cultura”. Marchan unos cientos por otra y son “activistas y luchadores sociales”. Paso a paso, lo “socialmente correcto” se impone.

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