Por: Juan Stoessel
Perú21, 8 de mayo del 2022
“El Jorge Chávez ya no tendrá una nueva gran terminal, sino que trabajará con la terminal antigua más una nueva modular”.
El gobierno cedió ante Lima Airport Partners. El Jorge Chávez ya no tendrá una nueva gran terminal, sino que trabajará con la terminal antigua más una nueva modular. Cambiaron la solución óptima por un híbrido parchado y nos lo quieren vender como una excelente noticia. Seamos claros, no hemos ganado, hemos perdido. Pierde el turismo con un aeropuerto Frankenstein que traerá serios problemas de conectividad. Y pierde el Perú que ve alejarse el objetivo de convertirse en el principal hub aerocomercial de la región.
El ministro de Turismo se muestra satisfecho hablando de que tendremos un aeropuerto referente en América Latina. Lo que no dice es que su sector –él mismo– se había opuesto a este cambio porque nos restaba competitividad. El ministro de Transportes, quien aprobó este inexplicable retroceso, tampoco nos dice que todos los técnicos del MTC y de Ositrán recomendaron unánimemente no acceder a la propuesta. Por su parte, LAP nos habla de que invertirán US$400MM adicionales, pero no mencionan que con este cambio se ahorran US$800MM. Y se pasean por los medios explicando que un aeropuerto parchado es mejor que uno nuevo, pero hasta ahora ni una palabra de cómo piensan unir ambas terminales. ¿Vamos a tener un monorriel acaso? Si ese fuera el caso lo estarían anunciando con bombos y platillos. ¿O será que no tienen nada definido?
Ese es el meollo del asunto. El proyecto integral (incluyendo la segunda pista y torre de control) nunca consideró manejar dos terminales. Esto nos traerá graves problemas de conectividad, el tránsito entre terminales será un calvario en potencia que nos restará atractivo y limitará la captación de viajeros. En fin, ya está hecho, pero conste en actas que el gobierno tuvo la sartén por el mango y en lugar de salvaguardar el interés nacional, cedió.