Por: Juan Fernando Correa
Perú21, 4 de Marzo del 2023
“Lo que está claro, es que las regulaciones nunca están pensadas en esa inmensa mayoría de peruanos que son independientes y sobre todo informales”.
Eran las seis de la mañana y me pasó a recoger Raúl de la casa de mi gran amigo Chizo, en Mejía, para llevarme a Arequipa. Me subí al asiento posterior de la camioneta y me quedé dormitando. A mitad de camino, Raúl detuvo el auto y me pidió que pase adelante, lo cual acepté sin problema. Le pregunté qué pasaba y me comentó que venía un control de carretera de Sutran.
“¿Y cuál es el problema, Raúl?”, le pregunté. “Para llevar pasajeros de Mejía a Arequipa se necesita un permiso de turismo y yo no lo tengo. Y si ven que usted es un pasajero, me ponen multa y me quitan el auto”, me respondió. “¿Y por qué no sacas el permiso?”, le pregunté. “Porque solo se lo dan a las empresas.” Plop.
En los últimos 20 años, al mismo tiempo que hemos visto crecer nuestra economía, hemos visto crecer los controles y regulaciones en la actividad privada. Muchas leyes y normas tienen un carácter netamente populista. Muchas responden a intereses particulares o sectoriales. Lo que está claro, es que las regulaciones nunca están pensadas en esa inmensa mayoría de peruanos que son independientes y sobre todo informales.
¿Cuántas personas como Raúl pasan su día a día esquivando esas regulaciones excesivas, innecesarias y perfeccionistas que solo pueden cumplir las grandes empresas formales? ¿Cuántos terminan pagando coimas a malos funcionarios públicos encargados de hacerlas cumplir?
No podemos seguir aceptando el nivel de informalidad que existe, y nunca vamos a formalizar a los informales bajo las reglas actuales. Tenemos que crear una nueva formalidad, que permita a nuestros emprendedores crecer legalmente, sin límites absurdos. Necesitamos un nuevo ciclo en el país.