Jaime Spak
Para Lampadia
En los últimos tiempos estamos muy familiarizados con esta palabra, que son los huevos del esturión que se consigue en los lagos del Este de Europa y es consumida por los humanos que están dispuestos a pagar altas sumas de dinero.
Siendo el esturión una especie en peligro de extinción es cada vez más difícil conseguir esta exquisitez culinaria.
Pero en nuestro país es más frecuente relacionar al caviar, para definir a personas que tienen ideas de izquierda, pero viven con ciertos lujos y que, con sus posturas políticas o intelectuales, carecen de compromiso real.
Aunque parezca insólito la palabra caviar la usan mayormente gente de izquierda, que cuestionan las actitudes reformistas de personajes de su entorno.
Estamos viviendo una crisis política sin precedente en la actualidad, pues la encrucijada está en el futuro cercano de quien manejara los destinos de la nación.
Cuando juro a su cargo la presidenta Boluarte dijo que lo hacía hasta el año 2026. Esa es en realidad su intención.
Es casi seguro que la presidenta no va a renunciar y que los congresistas no se pongan de acuerdo para adelantar las elecciones.
La posibilidad de tener Dina para rato es cada vez más real.
Si eso ocurre y democráticamente no tendremos más opción que aceptarlo, lo que nos queda es evitar conflictos y ponernos a trabajar.
Para ello debemos de tener las cosas claras.
El ejecutivo, debe dar todas las garantías para que los privados contribuyan con el crecimiento del país.
Dar todas las facilidades para que podamos retomar el crecimiento.
Es urgente crear las condiciones necesarias para que retorne la inversión en minería que es el motor del desarrollo en el país.
No vamos a enumerar todos los beneficios secundarios que genera la inversión minera, miles de personas se benefician indirectamente de ello y requieren urgentemente que se den la condiciones para que puedan trabajar en ello.
El Estado debe estar alerta y prevenir posibles conflictos que se generen, si por ejemplo hay que asfaltar una carretera para que los productos de Las Bambas puedan transportarse sin perjudicar a la población, pues hay que hacerlo.
El desarrollo que se dio hace un par de décadas en Cajamarca con el desarrollo minero, se vio detenido por un gobierno regional de un representante de la “caviarada “como fue Gregorio Santos, que con sus ideas retrogradas puso freno a la inversión y luego se descubrió la cantidad de actos de corrupción que lo llevo directamente a la cárcel.
La semana pasada fui como siempre a comprar frutas donde mi amigo Osmar, cajamarquino, y me conto una anécdota de lo que sucedió antes de las lecciones, cuando vino una señora que vive en Lince donde él tiene su puesto de frutas y le dio un panfleto de Perú Libre.
Tuvieron una conversación de casi una hora en donde este emprendedor le dio una lección de vida y la convenció que lo que ella proclamaba estaba errado.
Esta mujer le pregunto, ¿Qué sientes de tener que estar atendiendo a una clientela de Lince límite con San Isidro, cuando en el cerro El Pino la gente se muere de hambre?
Osmar le respondió lo siguiente:
Yo vine de Cajamarca hace más de 20 años y he trabajado sin desmayo desde entonces.
Me levanto a las 4 am para ir al mercado de frutas y escoger los mejores productos para mis clientes.
Y a lo largo de estos años he pasado de vender mis productos en la esquina, en una carretilla, a tener mi bodega propia, acabo de abrir un negocio de venta de sándwiches y helados, y me compre una camioneta para hacer delivery y soy feliz trabajando de 4 am hasta las 7 pm.
Pero lo que más le molesto a la señora era que él le dijera que con su esfuerzo se había comprado un departamento a dos cuadras de donde atendía.
Es decir, a esta señora aprendiz de caviar no le quedó más remedio que aceptar que este joven emprendedor es el más fiel reflejo de la gran mayoría de peruanos que desean libertad para trabajar.
Mientras tanto el Congreso, se debe de dedicar a promulgar las leyes necesarias para modernizar el país.
No se puede vivir con la teoría de la gente caviar, que todo es de la boca para afuera, pero que al momento de ponerse a trabajar evaden olímpicamente su rol.
Lo mejor que pueden hacer los caviares en este país es cambiar de actitud y en vez de generar el odio entre los peruanos, acercar a la gente que produce con los inversionistas para que en un consenso importante desarrollen un plan de crecimiento para que todos salgamos beneficiados.
No hay país más atractivo para un inversionista que aquel en que las condiciones tanto en minería, agroindustria, manufactura, turismo, comunicaciones, educación y tantas otras manifestaciones productivas se desarrollen en forma armónica y pacífica.
Lo que desearía es que esa palabra caviar se borre del acervo popular político y que se reemplace por otra que represente a todos los emprendedores que como Osmar se conviertan en arquitectos de su propio destino y en gente que progresa solo en base a su esfuerzo.
Y que el caviar solo sea esa delicadeza gastronómica que la disfruten los que les gusta.
Lampadia