Iván Arenas
Perú21, 14 de febrero del 2025
“Cualquier proyecto “antiestablishment” electoral debe estar condicionado a representar políticamente a este mundo popular de mayorías conservadoras”.
Estimado lector, ya es un lugar común decir que en las próximas elecciones 2026 vendría con fuerza el “candidato antiestablishment”. La pregunta que cae de madura es ¿desde dónde viene este “candidato antiestablishment”? ¿Izquierda? ¿Derecha? Aquí lo trataremos de explicar.
Primero vale decir que el sintagma “antiestablishment” se dice de muchas maneras. De acuerdo a mi aproximación, hay diversas acepciones relacionadas al “antiestablishment”. Así, podríamos decir que hay un antiestablishment cultural, un antiestablishment político y un antiestablishment económico.
Javier Milei, para poner un ejemplo, es un antiestablishment político y económico (desde el mercado) frente a la “casta” del peronismo. Trump es un antiestablishment político-cultural frente a ideología woke dominante en el Partido Demócrata y en una parte de los medios y analistas políticos.
Pedro Castillo y Antauro Humala son también “antiestablishment”, esta vez políticos, económicos y culturales. En el caso de Humala, este quiere fundar un proyecto nacional étnico-cobrizo. Alberto Fujimori, para continuar con los ejemplos, fue un “antiestablishment” político contra los partidos tradicionales (como él mismo los llamó). Pero Alberto no fue un “antiestablishment” económico (desde el mercado).
Sucede además que en el Perú, cualquier proyecto “antiestablishment” (ya sea cultural, económico o político) siempre estuvo asociado a los sectores populares y emergentes. Mejor dicho: todos los proyectos “antisistema” o “antiestablishment” tienen adhesiones del mundo popular y emergente, de lo contrario no funcionan.
Sin embargo, hay un detalle que apenas se trata en el mundo académico e intelectual, sobre todo zurdo, que ve solo en el mundo popular la “cultural combi y la huachafería”. En el Perú, esta sociología popular está articulada por una serie de instituciones conservadoras-populares. El Perú, de mayorías populares, es un país sociológicamente conservador. ¿Qué quiero decir con todo lo anterior? Lo que pretendo decir es que cualquier proyecto “antiestablishment” electoral debe estar condicionado a representar políticamente a este mundo popular de mayorías conservadoras. Esta es la realidad.
Quien asuma la conducción y representación política y electoral de este mundo popular y emergente (sus demandas, necesidades, aspiraciones) tendría muchas posibilidades de victoria en las próximas elecciones.