(El Comercio, 04 de setiembre de 2015)
Reemplazar la compensación por tiempo de servicios (CTS) por unseguro de desempleo es como cerrar las AFP para volver al Seguro Social. Y, sin embargo, eso es justamente lo que el ex primer ministro y futuro candidato presidencial Pedro Pablo Kuczynski propone para los nuevos trabajadores que se incorporen al mercado laboral, que contribuirían, a tal efecto, entre el 2% y el 3% de sus remuneraciones.
A primera vista, el seguro de desempleo parece una solución más eficiente que la CTS. ¿Para qué obligar a cada trabajador a tener su propio fondo, si no todo el mundo va a estar desempleado? Pero cuando uno saca lápiz y papel se da cuenta de tres problemas. Primero, el seguro de desempleo, correctamente valorizado, no es necesariamente más barato que la CTS. Segundo, difícilmente sería atractivo para las compañías de seguros privadas. Tercero, de adoptarse esta propuesta, terminaríamos con un seguro estatal y encima deficitario.
El costo actuarial de un seguro de desempleo –o sea los ingresos que se necesitan para compensar exactamente a las compañías de seguros por los beneficios que tienen que pagar– es similar a la tasa de desempleo, que es alrededor de 6% actualmente. ¿Cómo así? Supongamos que todos los lunes una de cada cien personas se queda sin trabajo. Supongamos también que, en promedio, toma seis semanas conseguir uno nuevo. Quiere decir que si un martes cualquiera hacemos una encuesta, encontraremos a 6 personas, de un total de 100, que están sin empleo. Para las compañías de seguros eso significa que a lo largo del año habrá 52 personas (una por semana) que llaman para cobrar su seguro y que cada una de ellas recibirá una fracción de 6/52 de sus remuneraciones anuales (porque estará desempleada seis de las cincuenta y dos semanas del año). Multiplicando una cosa por otra, obtenemos como costo total el 6% de la masa salarial.
Si ese es el costo actuarial, una compañía de seguros tendría que cobrar algo más para ganar plata: digamos 6,5% o quizá 7%. La CTS, en cambio, le cuesta al trabajador uno de los quince sueldos (incluyendo las gratificaciones de julio y diciembre) que su empleador le paga al año; o sea, el 6,67% de su remuneración anual. El costo, en resumen, es más o menos el mismo.
¿Sería un negocio atractivo para las compañías privadas ofrecer a los trabajadores un
seguro de desempleo en los términos planteados por PPK? No vemos cómo. La contribución que este propone, de 2% a 3% de la remuneración del trabajador, no alcanza a cubrir el costo actuarial. Las aseguradoras perderían plata.
El seguro de desempleo tendría, entonces, que ser ofrecido por una empresa estatal. Solamente una entidad como el viejo Seguro Social puede vender a 3 soles una póliza que cuesta 6. ¿Quién pone la diferencia? El gobierno, naturalmente.
La única manera de hacer viable –y hasta atractiva para el sector privado– la propuesta del doctor Kuczynski es limitar los beneficios, de tal manera que el costo actuarial se reduzca al nivel de la contribución que plantea. En lugar de darle al asegurado el 100% de lo que estaba ganando en su último empleo, podría dársele un tercio o la mitad. Alternativamente, en vez de cubrirlo durante seis semanas, el beneficio podría extenderse no más de quince días o un mes. Sería interesante conocer más detalles de la propuesta para ver si realmente conviene.