Ismael Benavides
Expreso, 4 de abril del 2025
Denomino “buenitos” a los gobernantes, y en especial en el Congreso, que ya sea por ignorancia, demagogia, o ideología, o una suma de ellas, emiten normas y leyes supuestamente para beneficiar o proteger a ciertos sectores de la población, pero que logran exactamente lo opuesto, y causan daño a los “beneficiarios”. En primer lugar, me refiero a la Ley 31143 que puso tope a las tasas de interés, y en segundo lugar a la iniciativa de un grupo de congresistas para un 8o retiro de los fondos de pensiones de las AFP.
Sobre el proyecto de ley para derogar la ley 31143 que puso topes a la tasa de interés se ha desatado una polémica demagógica en la que han caído varios medios de comunicación, incluyendo este estimado diario, y algunos despistados y demagógicos congresistas, y por supuesto la infaltable y tóxica ASPEC, con argumentos falaces, el más ostensible que solo alimentaría la codicia de los grandes bancos. Es importante poner las cosas en perspectiva. En primer lugar, los topes a las tasas de interés solo han logrado excluir a casi 220,000 microempresarios que ya estaban en el sistema financiero con acceso al crédito, pero por su perfil de riesgo no califican con los topes a las tasas, y además más de 300,000 nuevos potenciales usuarios que no han podido ingresar al sistema financiero. Ante la falta de crédito estas personas han sido presa de los préstamos gota a gota y la banca informal a tasas infinitamente más altas y con riesgo de su vida.
La otra desinformación es que los banqueros “avaros” se benefician con la eliminación de topes. Nada más falso, los grandes bancos peruanos poco prestan a la microempresa y menos a la informal, por su propio sistema regulatorio; los principales afectados son aquellos que prestan a los pequeños y microempresarios, las cajas municipales y rurales, las cooperativas y las financieras y bancos especializados en ese segmento que atienden al sector informal. Bien lo sabe el congresista Ilich López presidente de la Comisión de Economía que ha sido director de la Caja Huancayo. El Perú siempre fue referente mundial en el microcrédito y eso permitió financiar a decenas de miles de empresarios emergentes e irlos incorporando a la formalidad. Para bajar las tasas de interés, los topes no son la respuesta, la receta más efectiva es fomentar la competencia entre entidades financieras, usar medios electrónicos como las billeteras electrónicas para bajar costos, y que el gobierno arme planes de garantía como ya se hizo con “Reactiva” y “Con Punche mi Perú” para compartir el riesgo con las entidades financieras como se está haciendo con éxito en México y Colombia
Sobre las irresponsables propuestas de ley para un 8º retiro del fondo de pensiones, otra vez se cae en un supuesto beneficio para los pocos que puedan retirar 4 UIT de su fondo y poniéndoles una soga al cuello para el momento de su jubilación. Esta medida es totalmente inconveniente porque en primer lugar el Congreso ya aprobó la Ley de Modernización del Sistema Previsional Peruano que prohíbe nuevos retiros. Además, los pensionistas de mayor edad ya están sintiendo el efecto del primer retiro del 2020, pues más del 40% de los próximos a jubilarse encima de los 60 años y 30% de los encima de 50 años ya no tienen saldo en su cuenta, lo que suma a más de 700,000 personas sin pensión, y los más jóvenes de 45 años solo recibirán el 21% de su último sueldo como como pensión y los de 35 años 42%.
Como ejemplo Chile que tiene un fondo de pensiones de $190,000 millones para 19 millones de habitantes frente al Perú que tiene $29 mil millones para 34millones de habitantes. Al final habrá pensionistas ricos en Chile y muy pobres en el Perú, Los retiros en nuestro caso han beneficiado más a los más ricos que tenían fondos más grandes y menos a los más pobres, con una discriminación inversa. Tampoco son justificables los argumentos de las grandes utilidades de las AFP que son apenas 0.426% del fondo administrado, largamente dentro del estándar mundial de comisiones. Finalmente, en este momento no hay ninguna justificación económica para un retiro; la economía está creciendo a 4% anual, el empleo a cerca de 5%, así como los ingresos reales. Por último, debemos reconstruir el ahorro nacional para financiar la inversión del estado, las empresas y la vivienda de las personas, para lo cual los recursos de los fondos de pensiones son indispensables. ¡Señores, basta de engañar a las personas tratando de ser “buenitos” y alimentando la desinformación!