Elon Musk
El Comercio, 26 de febrero del 2025
Fernando Roca
El ultimátum impuesto por el encargado del Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE) para que los trabajadores justifiquen sus cargos venció en medio de una gran polémica y oposición dentro de varias agencias del Gobierno.
El último fin de semana, los empleados federales recibieron un correo desde el Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE), liderado por Elon Musk, en donde se les pedía señalar en un plazo de 48 horas cinco de las actividades que realizaron la semana pasada, de lo contrario serían despedidos.
En medio de indignación y alarma, miles de trabajadores protestaron en las calles y denunciaron que Musk había violado la ley al amenazarlos con despidos masivos.
Más de dos millones de empleados recibieron el sábado el ultimátum, lo que generó el rechazo de varias agencias federales. Ante ello, la Oficina de Administración de Personal (OPM) informó que los trabajadores no estaban obligados a responder dicho correo.
El caos fue en aumento cuando Donald Trump respaldó las medidas de Musk, a quien el presidente ha encargado la tarea de hacer más eficiente al gobierno. “Lo que él está haciendo es decir: `¿Realmente estás trabajando?’ Y si no respondes, como que estás semidespedido o despedido, porque muchas personas no están respondiendo porque ni siquiera existen”, afirmó.
Tras las declaraciones del presidente, la OPM se dirigió nuevamente a los trabajadores, reiterando la solicitud de Musk, aunque dejó claro que los jefes de las agencias pueden “excluir al personal de esta expectativa a su discreción”.
—Contra Musk—
Tras los correos de Musk, algunas agencias del gobierno se negaron a acatar la orden de Musk. El Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS) dijo a sus trabajadores que “el HHS no espera que sus empleados respondan a la OPM, y su empleo en la agencia no se verá afectado si deciden no responder”.
Incluso instituciones más cercanas al presidente como el Departamento de Estado, el FBI, el Pentágono o el Departamento de Seguridad, entre otros, comunicaron a sus trabajadores que no tenían que responder el correo, argumentando que los responsables de valorar el desempeño de los empleados son los jefes de las agencias.
El mismo departamento de Musk está dividido. Más de 20 empleados renunciaron ayer al DOGE, señalando que no utilizarán su experiencia para “desmantelar los servicios públicos indispensables”.
“Juramos servir al pueblo estadounidense y mantener nuestro juramento a la Constitución a lo largo de las administraciones presidenciales”, escribieron 21 miembros del personal de DOGE en una carta enviada a la jefa de gabinete de la Casa Blanca, Susan Wiles, que fue difundida por los medios estadounidenses.
Estos empleados alertaron de que los nuevos trabajadores de Musk no contaban con habilidades para esa oficina y que más bien eran ideólogos políticos.
La razón de los despidos masivos es que Trump quiere un Estado más pequeño. “Los recortes nacen en la base política del presidente, quien forma parte de la línea de conservadores fiscales. Ellos, junto a Musk, apoyan la idea de tener un gobierno pequeño, no intervencionista”, dice a El Comercio la politóloga María Puerta Riera, profesora de Gobierno Americano en el Valencia College de Orlando.
RESPUESTA
Más de un millón de empleados federales han contestado el correo electrónico que Musk envió a los funcionarios estatales estadounidense para que justifiquen su puesto de trabajo, dijo la Casa Blanca.
ELEGIRÁ A PERIODISTAS
La Casa Blanca impone medidas a los medios
La Casa Blanca anunció ayer que decidirá qué periodistas tienen acceso a los actos del presidente Donald Trump, despojando así de ese poder a una asociación independiente de medios de comunicación estadounidenses que lo ha gestionado durante un siglo.
La portavoz Karoline Leavitt dijo que la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca ya no debería tener el “monopolio” de seleccionar quién forma parte del pequeño grupo de reporteros que cubre a Trump en lugares como el Despacho Oval y el Air Force One.
La organización condenó rápidamente la medida, diciendo que “desgarra la independencia de una prensa libre”.