Por: Arturo Woodman
Expreso, 23 de Agosto del 2022
Al iniciar un gobierno, la aprobación presidencial llega normalmente a 75% y a medida que los años pasan, esta desciende hasta m/n 20%, pero muchos como García en el 90 y Toledo, llegaron al 5%.
En el caso de Castillo, inició su gobierno sin llegar al 50% de aceptación debido a los votos anti Keiko, y antes de terminar el primer año, ya estaba en el 20%. Este rápido descenso se debió a que no demostró capacidad para gobernar. Llegando sin ningún plan, ni visión, con espíritu negativo y divisionista, sosteniendo que el gobernaría sólo para “su pueblo”, llegando como un mesías a reivindicar 500 años de opresión de los conquistadores y del virreinato, y a recuperar los malos gobiernos de los 60 expresidentes que lo antecedieron.
No se rodeó de ciudadanos con formación profesional, ni de políticos prestigiosos que lo asesoren, nombrando a ministros sin ninguna experiencia, en muchos de los casos con antecedentes de apología al terrorismo y problemas con la justicia; lo que obligó al Congreso a censurarlos. Este inconveniente ocasionó que pocos ministerios lograran poner en marcha su sector.
Han rotado más de 60 ministros, situación que ha ocasionado que el Perú no haya crecido apropiadamente en su primer año, lo que implica que los puestos de trabajo perdidos por la pandemia no se han recuperado y la pobreza sigue fluctuando en 30%, la inseguridad ciudadana y la criminalidad aumentaron considerablemente a la par de los siete cambios de ministros del Interior.
Estos inconvenientes, sus continuos viajes con reiterativos discursos divisionistas, pretender cerrar el Congreso, lograr una Constituyente y cambio de Constitución para imponer el comunismo, de acuerdo al ideario de Perú Libre de Cerrón, quien lo acompañó a llegar a la presidencia, nos convertirán en otra Venezuela.
A pesar de este complicado primer año, la fortaleza de nuestra economía heredada de gobiernos anteriores, todavía mantiene sus fundamentos macroeconómicos, sólidos.
La deuda pública es baja, está en el orden de US$36MM, las reservas internacionales son aceptables, ascienden a US$80MM y sus porcentajes en relación al PBI son bajos.
Nuestras exportaciones llevan buen ritmo, a junio superaron los US$33MM, igualmente las recaudaciones del IGV e impuestos a la renta; esta positiva situación no es mérito del actual gobierno, gran parte se debe al desarrollo de años anteriores y al buen precio y volumen de las exportaciones agrarias y mineras.
El Presidente debe aprovecharla y crecer más del 3.5% e iniciar su segundo año sin confrontaciones ni alejamientos de las instituciones empresariales y promoviendo las necesarias inversiones.
Las investigaciones fiscales sobre los supuestos actos de corrupción del entorno presidencial han tomado fuerza, concitando la atención de la prensa y la población, afectando la estabilidad del país y obligando a Castillo a tomar decisiones apresuradas y populistas, empoderado por haber subido su aprobación a 25%, pero desperdiciando la oportunidad de trabajar en favor del Perú, encaminándose a convertirse en el peor presidente de la historia republicana.
Independientemente, debemos reconocer y felicitar a las FF.AA. por su encomiable acción contra el terrorismo en el Vraem.
Finalmente, por el bien del país se tiene que encontrar soluciones políticas que nos unan y de continuar Castillo en la presidencia, debe dedicarse a gobernar y no mantenerse como un candidato populista.