Por: Arturo Woodman
Expreso, 2 de Agosto del 2022
Al finalizar la celebración de un aniversario más de nuestra independencia, reconozco que ha sido una semana sin confrontaciones, ni presencia de propuestas que impliquen cambios negativos de nuestros cimientos democráticos, como se esperaba.
El discurso presidencial fue largo, lleno de cifras sin corroborar y promesas exageradas, con menciones irrelevantes, mostrándonos como el país de las maravillas, sin precisar los cambios a implementar y sobre todo decir que apoya a la empresa e inversiones privadas y el desarrollo de la minería, pero contradictoriamente aprueba por decreto supremo el fomento de sindicatos y huelgas sin trámite alguno.
En los primeros 365 días de su gobierno, ha demostrado que no tiene claridad en lo que quiere, sin rumbo ni capacidad de lograr que el país logre superar sus problemas y perfilándose como el peor presidente que hemos tenido en los 201 años de independencia. Nos está llevando a un deterioro acelerado del que será difícil recuperarnos.
Respecto a los actos protocolares que tradicionalmente realiza el Presidente, estuvieron alejados del calor popular al estar rodeados de seguridad y control, propios de una dictadura. Debido a su temor, nuestra Plaza Mayor ha sido convertida en una losa de soledad y silencio, en que el pueblo y sus vecinos: la Alcaldía de Lima y el Arzobispado, están impedidos de utilizarla.
En paralelo, el Congreso, después de haberse convertido en un fuerte bastión de nuestra democracia ante las claras intenciones de Vladimir Cerrón de Perú Libre de pretender lograr una Constituyente, para cambiar la Constitución que prioritariamente respeta y defiende la libertad de los peruanos y su desarrollo dentro de una economía de libre mercado, que permite las inversiones generadoras de los puestos de trabajo, disminuyendo la pobreza. Lamentablemente, apreciamos que su interés en la lucha, su constante apoyo e implementación de buenas leyes ha ido disminuyendo, priorizando intereses personales y políticos, cuyo reflejo es la cantidad de fraccionamientos congresales negativos que han llegado a ser 13 bancadas y 4 listas para lograr una nueva Mesa Directiva.
Esta dispersión, inclusive los llevó a tener un comportamiento discutible durante el discurso del Presidente, en que les correspondía escucharlo y posteriormente decidir su apoyo o crítica, además han dejado de lado el acompañamiento al Ejecutivo en la atención de los servicios de salud, educación y justicia, indispensables para el desarrollo del país.
Desde el inicio de este gobierno, un tema negativo e inaceptable ha sido el incremento de la corrupción y a raíz de las investigaciones preliminares de la Fiscalía, la investigada Karelim López se acogió a la colaboración eficaz al igual que esta semana lo hizo el ex secretario presidencial Bruno Pacheco, quien estaría evitando ir a la cárcel involucrando al propio Castillo de haber recibido dinero por el nombramiento de determinados funcionarios, tema muy complicado que deberá estar acompañado de pruebas.
Finalmente, ante el evidente desgobierno y crisis, el ejemplo de “desprendimiento de poder” del general San Martín ante los enfrentamientos con Bolívar, ha sido oportunamente citado por el cardenal Barreto al presidente Castillo en la Basílica Catedral de Lima.