Alonso Rey Bustamante
Perú21, 4 de abril del 2025
«Hay medidas concretas que podrían adoptarse y que el MEF ha decidido no incluir, al menos por ahora.»
El Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) al fin ha dado una buena señal. Luego de años en los que el MEF parecía haber sido relegado a un rol secundario en la conducción económica del país, hoy por fin recupera protagonismo con una propuesta concreta: el “shock desregulador”. El ministro José Salardi ha entendido bien que la reactivación no será posible mientras la maraña de trabas y papeleo siga sofocando la iniciativa privada.
El paquete de medidas va en la dirección correcta. Simplificar trámites y eliminar barreras es un avance, especialmente en un país donde abrir un negocio, obtener permisos o registrar un producto puede tomar meses, si lo haces formalmente. Eliminar estos cuellos de botella es clave para que miles de emprendedores y empresas puedan operar con normalidad. Pero no alcanza. Se requiere audacia. Las acciones anunciadas, aunque valiosas, no están a la altura del problema. Este es el momento de acelerar la economía y dejar atrás un Estado que frena en lugar de impulsar.
Hay medidas concretas que podrían adoptarse y que el MEF ha decidido no incluir, al menos por ahora. Por ejemplo: considerar la falta de Análisis de Impacto Regulatorio (AIR) como una barrera burocrática ilegal; permitir el retiro voluntario de las Instituciones Prestadoras de Servicios de Salud (IPRESS) mediante un procedimiento simplificado; eliminar las restricciones horarias municipales a comercios fuera de zonas residenciales; habilitar la ejecución de obras públicas las 24 horas del día, a efectos de no afectar la libre circulación y ser económicamente eficientes; obligar a las sociedades de gestión colectiva a publicar sus repertorios y tarifas bajo fiscalización de Indecopi; o asignar a Digesa la competencia exclusiva en suplementos alimenticios. También urge reconocer los ensayos clínicos concebidos en el Perú como proyectos nacionales e introducir reglas más claras y ágiles para la declaración de huelgas. Falta urgentemente facilitar la contratación de trabajadores y flexibilizar la terminación de los contratos, sin esta reforma pocos informales se incorporarán a la formalidad.
El ministro ha prometido un nuevo paquete para el 28 de julio. Esperamos que ahí se recojan estas medidas pendientes, además de muchas otras iniciativas que siguen esperando voluntad política: desde reformas para facilitar el empleo formal, hasta incentivos para sectores productivos clave como la construcción, desregular los registros sanitarios, el agro y la pesca. La ventana de acción no es eterna y el costo de la inacción se siente cada día en los bolsillos de los peruanos. No se trata de más diagnósticos. Se trata de decisiones. Y cuanto antes se tomen, mejor. 2026 está a la vuelta de la esquina. El tiempo para las reformas es ahora.