Aldo Mariátegui
Perú21, 12 de febrero del 2025
“Nos estamos quedando mucho en la carrera por la producción de cobre desde que se frustró el proyecto Conga en Cajamarca, lo que se agravó con la paralización de Tía María”.
Ha sido lamentable enterarse de que el Congo (ex Zaire, capital Kinshasa) ha superado por segundo año consecutivo al Perú en el segundo puesto mundial como productor de cobre (Chile es el puntero absoluto, con 5.5 millones de toneladas anuales). Congo produjo 3.3 millones de toneladas del metal rojo el año pasado contra 2.6 millones de toneladas de nuestro país, así que esa brecha de 700 mil toneladas no ha sido poca cosa y a mediano plazo no podría alcanzarse aun si es que los casi listos proyectos Zafranal y Tía María saliesen adelante, pues ambos juntos solo sumarían 250 mil toneladas a la producción peruana.
Es hasta ocioso reiterar la importancia tremenda del cobre para la economía peruana, pues es su principal exportación: más del 40% de las mismas, ingresándonos más de US$20 mil millones en los últimos años. Nos estamos quedando mucho en la carrera por la producción de cobre desde que se frustró el proyecto Conga en Cajamarca, lo que se agravó con la paralización de Tía María. Además, otros megaproyectos cupríferos como Galeno, Cañariaco, La Granja y Michiquillay siguen en coma, esperando ser explotados. Salvo Quellaveco, no se ha inaugurado otro proyecto realmente grande en los últimos años. Lo más trágico es que el mundo demanda cada vez más cobre por la reconversión al consumo de “energía verde”. Hoy el planeta consume 25 millones anuales de cobre, pero se calcula que demandará unos 40 millones de toneladas anuales en al año 2030. Y claro que sí existen villanos en esta telenovela trágica: Marco Arana, Mirtha Vásquez, Goyo Santos y todos esos activistas antimineros de izquierda, que se apoyan en ONG nefastas como Grufides, IDL, Red Muqui, Cooperacción, etcétera… Todos esos rojos nos han costado miles de millones de dólares. Es hora de limitar tanto poder pernicioso y por eso urge que el Congreso promulgue de una vez la Ley de ONG, aprovechando que ya no están sus aliados los Demócratas en el poder en EE.UU. y que también la UE está girando a la derecha.