Salen proyectos de Transportes luego de años de ausencia de planeamiento
Jaime de Althaus
Para Lampadia
Recientemente, en una reunión de algunos ministros con gremios empresariales, el ministro de Transportes, Raúl Pérez Reyes, expuso un conjunto de proyectos de inminente realización que sorprendió a los líderes empresariales.
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Muchos de esos proyectos debieron ejecutarse antes, considerando las demandas de conectividad aparejadas a obras como el aeropuerto o el puerto de Chancay. Pero hubo ominosa y punible ausencia de planeamiento en años anteriores. Sin embargo, por fin se van a hacer. Por ejemplo, los trenes de cercanías, de pasajeros y carga. Considerando el puerto de Chancay, el primero en lanzarse debió ser el tren a Barranca, pero no, el primero en ejecutarse será el Lima-Ica, con un costo de 7,293 millones de dólares, con un primer tramo Lima-Cañete. Este proyecto ya tiene el perfil aprobado y el ministro nos informa que este año se adjudicará el país que lo desarrollará dentro del esquema de gobierno a gobierno (G2G), para luego concesionar la operación y mantenimiento. Estaría operando el 2030.
Será cofinanciado.
Si la demanda de pasajeros y carga es del 15% del flujo total, el Estado tendría que cofinanciar 2 mil millones de dólares para el tramo a Cañete. Hasta Ica la mitad del costo sería cofinanciada. Pero si fuera del 30%, el proyecto sería autosostenible, nos informa el ministro.
En el caso del tren Lima – Barranca, recién se adjudicó el estudio de preinversión el 19 de enero. Y estará operando el 2031. Mientras tanto se construye un tercer carril de cada lado en la variante Pasamayo, como paliativo.
Según el ministro, se opta por el G2G debido a reglas de procura y estándares más exigentes que los de la normatividad nacional. Por ejemplo, se adjudica no a quien ofrece el precio más bajo, sino el mejor bien o servicio, y con modalidades flexibles y colaborativas. Se supone que estos criterios están contenidos en el proyecto de ley de contrataciones enviado por el Ejecutivo al Congreso hace meses, pero este aún no se dictamina. Se espera que ello ocurra en marzo en la comisión de economía y se apruebe en la próxima legislatura.
Otra novedad es que se creará un fideicomiso con los ingresos que generen los trenes de cercanías a fin de emitir de bonos para financiar las obras.
Otro caso de clamorosa falta de planeamiento en años anteriores fue el de los accesos al nuevo terminal del aeropuerto Jorge Chávez, que entra en operación a fin de año. Se ha tenido que recurrir a improvisar puentes temporales, que felizmente llegarán a tiempo, mientras se construye el puente Santa Rosa. Y lo absurdo es que quien construiría este puente sería alguien distinto a quien construirá la Vía Expresa Santa Rosa, que conectará Costa Verde y aeropuerto Jorge Chávez con viaductos elevados. La idea ahora es que sea el G2G con Francia que está a cargo de esta vía, quien construya el puente Santa Rosa, que es su culminación.
Un tema que se caía de maduro hace años, también producto de la falta de planificación, podría por fin resolverse: la Línea Amarilla, que absurdamente se detiene en el límite entre Callao y Lima, está planteando a Proinversión una Iniciativa Privada para continuar hasta la avenida Néstor Gambetta por medio, también, de un viaducto elevado. Estaría lista el 2027, si las cosas van bien.
Este año se elegirá también al país que elaborará los estudios y luego ejecutará las obras de las líneas 3 y 4 del metro de lima, también por G2G. Pero eso depende de que el ministerio obtenga un crédito suplementario de 1,044 millones de soles precisamente para contratar los G2G de diseño y gestión de los proyectos y para la adquisición de predios y liberación de interferencias. El costo total de estos proyectos será del orden de los 10 mil millones de dólares.
La construcción de la nueva carretera central, con un costo de 24 mil millones de soles, debe estar iniciándose a fines del 2025 o inicios del 2026. Debió hacerse hace años. Y lo que está en veremos es la prolongación de la Ramiro Prialé a cargo de Rutas de Lima debido a que la municipalidad no libera los terrenos y al absurdo conflicto con ese concesionario. Esta ruta es vital, y se requiere decisión política.
Ayudará mucho el Anillo Vial Periférico, un proyecto de 6,771.9 millones de soles que ya debe estar concesionado en marzo a una APP y que conecta la carretera central desde Ate con el Callao, pues la vía de evitamiento ya está colapsada. Es decir, ayuda a la carga que viene y va de carretera central al Callao.
Pero este proyecto también tiene un retraso enorme, porque el Muelle Sur (Dubai Ports) del Callao casi duplicará su capacidad en abril, y el acceso es casi imposible. El Muelle Norte también está realizando obras de ampliación. Y la primera etapa del puerto de Chancay, que moverá 1 millón de TEUs (frente a los 5 millones del Callao) se inaugura a fines del presente año.
Una manera de aliviar el tráfico terrestre del acceso a los puertos en cuestión y potenciar el hub portuario (Callao-Chancay), es el desarrollo del cabotaje en la costa peruana. Pero resulta que la ley correspondiente en el Congreso, que se aprobó en primera votación, luego regresó a comisión, con el argumento de que empresas extranjeras de transporte marítimo tendrían una ventaja tributaria y habría que dar un régimen promocional a las nacionales. Tiene que aprobarse.
Mientras tanto, se ha aprobado un decreto supremo para reorganizar el Ministerio, con apoyo del BID y del gobierno americano.
La corrupción en el sector es conocida. La idea sería separar la formulación y evaluación de los proyectos, de la ejecución. Que no sea la misma entidad (Por ejemplo, Provias Nacional) quien ejecute las tres etapas. También nombrar a los altos directivos por concurso público, armar directorios y establecer procesos transparentes.
[Durante el gobierno de Humala, desde Lampadia, le propusimos al MTC gestionar con el gobierno de Singapur, un proyecto de cooperación internacional para la reorganización del ministerio. Lamentablemente, no se entendió la necesidad y se desperdició la oportunidad].
Es hora de modernizar el Ministerio de Transportes. No es aceptable tamaña incapacidad de planeamiento del sistema de transportes. Alegrémonos, sin embargo, de que los proyectos se empiecen, aunque tarde, a mover. Lampadia