• Objetivo: Lograr que los peruanos optemos por una Sociedad de Libre Mercado​
  • Miércoles 19 de Septiempre 2018
  • Lima - Perú
MENÚ
Tecnología < regresar

Lima-Perú, 06/02/2018 a las 01:02pm. por Lampadia

Crecen reacciones contra los titanes tecnológicos

Amazon, Facebook y Google enfrentan desafíos antimonopolio

Las compañías de tecnología más grandes del mundo han superado granes obstáculos para llegar a donde están hoy. Ahora, en la cima del capitalismo, se enfrentan a un tipo de desafío diferente y, posiblemente, aún más complicado.

The Economist viene argumentando hace años que la industria de la tecnología, cada vez más poderosa (como las industrias del petróleo y las finanzas), eventualmente sería satanizada. Algo de eso ya está empezando a ocurrir en Europa y ahora en EEUU.

Los sentimientos sobre los gigantes de Silicon Valley están empezando a cambiar, entre los políticos populistas (de los que parece haber cada vez más) y en la prensa, que llega insidiosamente a los clientes (y usuarios).

Los gigantes tecnológicos como Google, Facebook y Amazon "que solían ser vistos como nuevos y brillantes avatares de la innovación estadounidense son cada vez más retratados como nuevos y siniestros ‘powerhubs’ irresponsables", escribió el principal editor global de BuzzFeed News, Ben Smith, en un ensayo de esta semana.

Desde hace algún tiempo, Silicon Valley ha disfrutado de un cierto grado de apoyo de ambos lados de la política estadounidense. Ahora, la oposición a la industria se está construyendo en ambos lados del espectro político. Donald Trump ha amenazado directamente a Amazon (cuyo CEO Jeff Bezos es dueño personal del Washington Post). Al mismo tiempo, Bernie Sanders, del ala izquierda, parece cada vez más incómodo con los gigantes tecnológicos, que no son solo ejemplos de grandes empresas, sino que se han convertido en las corporaciones más grandes y poderosas que el mundo haya visto jamás.

Es cierto que los gigantes tecnológicos han acumulado inmensos valores de mercado y poder económico; concentran una gran proporción de la publicidad en las redes sociales; compran las empresas de desarrolladores innovadores independientes para consolidar sus servicios; y, tal vez lo más importante, entre otros temas, controlan datos nunca antes disponibles, que describen en detalle las características de millones de personas.

Los estados nunca han soportado la concentración de poder en empresas privadas, muchas veces han desarrollado regulaciones balanceadas que han protegido efectivamente a los ciudadanos, pero otras veces, como viene haciendo la Unión Europea, con las mayores empresas de tecnología y otras de EEUU, como Monsanto (convertida primero en un monstruo y luego comprado por Bayer, un gigante alemán), es para proteger sus posiciones de debilidad.

Uno de los temas más sensibles de los nuevos titanes empresariales, es el del control de datos sobre las personas. Pero esto tiene dos caras, el desarrollo tecnológico de dichos gigantes, ha permitido que los estados dispongan hoy de información de sus ciudadanos, que nunca soñaron controlar.

Su eventual regulación es pues muy compleja y ojalá no se caiga en un facilismo populista, con acordes mediáticos, que pueda desbaratar la innovación que también está creando ciudadanos más empoderados y libres para orientar sus vidas.

The Economist, publicó un artículo (traducido por Lampadia para compartido con nuestros lectores), que acusa a Amazon, Facebook y Google de prácticas anti competitivas. Presenta el artículo simulando un email de Eve Smith (un seudónimo), a Jeff Bezos (director y fundador de Amazon), Mark Zuckerberg (fundador de Facebook) y Sundar Pichai (director ejecutivo de Google), en el que les sugiere cambiar el rumbo de sus macro-negocios para evitar regulaciones destructivas.

Recomendamos leer el ensayo de The Economist para aquilatar el creciente proceso de inquietud regulatoria que se cierne sobre las empresas tecnológicas cuyos servicios usamos todos los días. Lampadia

Qué remedios antimonopolio debemos acoger y cuáles rechazar

La reacción en contra de Amazon, Facebook y Google

¿Qué pueden hacer al respecto?

Un memo para las Big Tech

20 de enero, 2018
The Economist
Traducido y glosado por
Lampadia

Eve Smith
Silicon Valley, we have a problem (tenemos un problema)
1 mensaje

Eve Smith, Invisible Hand Strategies, LLC evesmith@invisiblehandstrategies.com

Para:   Jeff Bezos ,
            Marc Zuckerberg markzuckerberg@facebook.com
            Sundar Pichai sundarpichai@google.com

CC:      Tim Cook timcook@apple.com
            Reed Hastings reedhastings@netflix.com
            Satya Nadella

Queridos Jeff, Mark y Sundar:

Me imagino su preocupación por la creciente reacción negativa contra la tecnología, la cual ha venido en aumento desde la última vez que nos vimos en el desierto en septiembre. Los ataques dirigidos a sus empresas ciertamente han aumentado. Adjunto a este correo electrónico encontrará el informe completo que les prometí, que analiza los graves riesgos políticos y comerciales que enfrentan sus empresas. Espero que lean todo lo que estoy enviando en su totalidad y que por favor no distribuyan mi trabajo a sus subordinados, ya que ninguno de nosotros quiere que este correo electrónico se filtre a la prensa.

La conclusión es que parece más probable que uno de ustedes termine como la gigantesca estructura de Burning Man, la cual es quemada con antorchas por la multitud mientras se convierte en cenizas.

Las cosas han sido difíciles en Europa hace ya algún tiempo. Y sigue empeorando. Después de haber pagado una multa de US$ 2,700 millones contra Google en 2017, Magrethe Vestager (de la Comisión Europea) quiere ir más allá. Los gobiernos nacionales también están mostrando sus garras. En diciembre, la oficina de cartel de Alemania acusó a Facebook de usar injustamente su posición para rastrear a los usuarios de internet. Francia ha amenazado con multar a Facebook por compartir datos entre sus diversas aplicaciones. Casi todos los días los golpean y atacan por no vigilar adecuadamente el contenido, incluidos videos de extremistas, pornografía y noticias falsas, que aparece en sus plataformas.

Y EEUU ya no es el paraíso que solía ser. Bajo el mando de Barack Obama, la tecnología fue tratada como un activo nacional deslumbrante; tenían su apoyo incondicional. Es probable que, en 2020, los candidatos a las elecciones presidenciales (sean quienes sean), manejen una plataforma anti-tecnología de algún tipo. Los demócratas ya se han comprometido a "tomar medidas enérgicas contra los monopolios corporativos". Los republicanos, además de odiarlos por ser liberales costeros desesperados por promover su cosmovisión políticamente correcta, también tienen algunas preocupaciones comerciales. Solo hay que ver cómo el Departamento de Justicia (DOJ) está tratando de bloquear la adquisición de Time Warner, una compañía de contenido de AT&T. Sé que destriparon la neutralidad de la red, pero eso tenía más que ver con odiar todo lo que Obama hizo más que buscar mejoras en el Internet.

Mientras tanto, un puñado de fiscales generales, incluido el de Missouri, han lanzado ataques a Google. Cualquiera de estos podría provocar un incendio. El caso antimonopolio federal contra Microsoft comenzó después de que los estados investigaran la conducta de la compañía; Texas tuvo un rol fundamental en la caída de Standard Oil en la década de 1880. Le siguió la Ley Sherman de 1890 y en 1911, antes de que siquiera se aprobara la Ley Clayton, el orgullo y la alegría de John D. Rockefeller, la mayor compañía de su época, yacía en el piso en 34 partes. Saber que un consultor en Washington se refiere a Amazon, Facebook y Google como "Standard Commerce, Standard Social y Standard Data" debería hacer que se estremezcan.

Rockefeller fue una vez el hombre más rico del mundo. No piensen que tener una corona los ayudará cuando se detenga la música. El hecho de que cuatro de las cinco firmas más valiosas que cotizan en bolsa en el mundo sean compañías de tecnología, con un valor de mercado combinado de US$ 3 trillones, les da fortaleza. También lo hacen los ingresos masivos que la mayoría de ustedes convierten en ganancias. Pero el hecho de que todas las cifras asociadas con su industria sean enormes -excepto por sus facturas de impuestos- es una de las razones por las que tiene tantos enemigos.

Hay un rayo de luz. Casi todos sus servicios siguen siendo tremendamente populares entre los consumidores; usan sus productos para comunicarse, navegar, buscar cosas, comprar cosas y socializar. No pueden imaginar la vida sin ustedes. Esta es una de las razones por las cuales los inversionistas han descartado la retórica anti-tecnología como grandilocuencia política. Pero el sentimiento del mercado de hoy podría cambiar rápidamente. Un analista de RBC Capital, Mark Mahaney, publicó recientemente una lista de "las diez mejores sorpresas de Internet para 2018". La "acción regulatoria material" contra la tecnología fue la número uno; calificó la probabilidad como baja, pero "más alta que los mercados financieros". Y el impacto podría ser enorme.

"Tech" aún no es una palabra de cuatro letras, pero pronto podría convertirse en una.

BAADD to worse (de malo a peor)

Ustedes son una industria que acoge acrónimos, así que permítame explicar la situación con uno nuevo: "BAADD". Se te considera demasiado grande (Big), anticompetitivo, adictivo y destructivo para la democracia.

Aquellos a los que ustedes no les agradan por ser grandes, recurren a investigaciones de The Economist, think tanks y la academia, algunos de los que vinculan los altos beneficios corporativos con la desigualdad. El valor de sus montañas de datos se está volviendo obvio, especialmente a medida que continúa avanzando en nuevas áreas que recopilan más información acerca de los consumidores a la vez que los vincula más cerca de ustedes, como los micrófonos domésticos que los llamamos ‘speakers’. Facebook y Google son responsables de casi el 80% del tráfico de referencias de los editores de noticias. En 2017, reclamaron alrededor del 80% de cada nuevo dólar publicitario en línea en Estados Unidos. Google domina casi el 85% de los ingresos por búsquedas en línea en todo el mundo. Cuando se combina con lo que Amazon vende (muchas veces productos de terceros), la compañía controla aproximadamente el 40% del comercio en línea de los Estados Unidos.

Muchos también creen que son anticompetitivos. Amazon es un minorista que también es un mercado. Google determina la posición que los editores obtienen en los resultados de búsqueda y qué anuncios les sirven a sus usuarios, además de controlar el sistema que dice si los anuncios se leyeron y deberían pagarse. Vestager los multa por herir a los servicios rivales de compras en línea; podría enfrentar más cargos por obligar a los fabricantes de teléfonos inteligentes que usan su sistema operativo Android a incluir varias aplicaciones de Google.

Sus tres firmas han utilizado información de los datos que ustedes reúnen, para detectar rivales incipientes y comprarlos. La aplicación poco conocida de Facebook, Onavo, rastrea la actividad de los usuarios de teléfonos inteligentes, y lo ayudó a detectar varias amenazas potenciales, incluida Instagram, una aplicación de fotos que compró en 2012; WhatsApp, un servicio de mensajería, por el que pagó unos impresionantes US$ 22,000 millones en 2014; y tbh, una aplicación de encuestas sociales, que adquirió el año pasado. Cuando Snapchat lo rechazó en 2013, respondió clonando las funciones más exitosas de la aplicación. Acá hay una lección potencial de la historia. Microsoft intentó comprar la naciente compañía de navegadores Netscape en la década de 1990; cuando falló, puso muchas de las características del navegador en su propio producto, haciéndolo disponible para todos. Eso lo metió en muchos problemas. Algunos ven el débil precio de las acciones de Snap, la empresa matriz de Snapchat, como una prueba de que desafiar el duopolio de anuncios en línea de Google y Facebook se ha vuelto casi imposible.

Otro cargo adicional es que los productos de las empresas tecnológicas son adictivos. La gente discute sobre esto, pero muchos sienten que las personas que pasan tiempo en las redes sociales, especialmente los adolescentes, son menos felices que sus compañeros. Las tasas de depresión y suicidio entre los adolescentes han aumentado en algunos lugares; algunos adultos han demostrado ser más propensos al insomnio, la depresión y la ansiedad debido a las actividades en línea. Dos de los accionistas de Apple -el fondo de pensiones del Sistema de Retiro para Maestros del Estado de California y Jana Partners, un fondo de cobertura- recientemente exigieron que se tomen más acciones para ayudar a la adicción a los teléfonos inteligentes de los jóvenes. Sabes que estás en problemas si una firma de Wall Street te está dando una conferencia sobre moralidad.

Además de dañar la salud mental, sus empresas están acusadas de dañar la democracia. Las empresas de medios sociales crean burbujas de filtro, donde los usuarios reciben información que confirma sus creencias existentes; difunden noticias falsas que refuerzan la polarización política. Después de los ataques terroristas del año pasado en Londres, Theresa May y otros señalaron a YouTube, donde los yihadistas promueven la propaganda extremista. El uso de las redes sociales de Rusia en la carrera presidencial de Estados Unidos en 2016 se reflejó especialmente en Facebook, que se consideró que estaba haciendo muy poco para acabar con los anuncios engañosos y las noticias falsas. En cuanto a fanfarronería nuclear en Twitter, ni siquiera vayamos allí. 

Acciones propuestas

¿Fue Sun Tzu quien dijo: "Sus clientes más infelices son su mejor fuente de aprendizaje"? En realidad no. Fue Bill Gates. Menos bueno en un antiguo campo de batalla chino: más sabio, a través de una experiencia amarga, en los modos de antimonopolio. En estos días, tus clientes más infelices no solo se lamentan; se conectan en línea para debatir sobre esquemas reguladores innovadores, algunos bastante extravagantes: Joshua Wright, profesor de la Universidad George Mason, lo llama "antimonopolio inconformista". A pesar de ser algo hipster, aquí están algunas de las ideas que circulan, con la más dañina primero:

  • Break up (terminar)

Esto tiene varios seguidores, especialmente a la izquierda. Uno de ellos es Barry Lynn del Open Markets Institute (fue despedido de la New America Foundation el año pasado, supuestamente porque Eric Schmidt de Google no estaba de acuerdo con su técnica). Tim Wu, quien fue influyente en la Casa Blanca de Obama -y acuñó el término "neutralidad de la red" - recientemente se le escuchó decirle a un periodista de The Economist que está a favor de un renacimiento de "la gran tradición de casos" de confianza. El Departamento de Justicia o la Comisión Europea podrían tratar de forzar a Facebook a deshacerse de Instagram y WhatsApp (un acuerdo que realmente preocupa a los reguladores europeos), creando así tres redes sociales rivales. Google podría separarse de YouTube (que es en sí mismo el segundo motor de búsqueda más grande del mundo) o verse obligado a escindir de DoubleClick, la tecnología que compró en 2007 y que coloca anuncios en la web.

Tales tácticas bien podrían fallar; pero ese riesgo no es el factor de disuasión que podría esperarse. Wu y otros piensan que tales intentos sirven para un bien mayor incluso si el sujeto sobrevive. Antes de terminar con AT&T, que controlaba los teléfonos de Estados Unidos, los reguladores lo forzaron a licenciar su tecnología. Ni IBM en la década de 1960 ni Microsoft en la década de 1990 llegaron a dividirse. Pero IBM tuvo que abrir su plataforma a desarrolladores de software independientes y Microsoft se vio obligada a revelar detalles sobre el funcionamiento de Windows, su sistema operativo a sus rivales. Algunos académicos reconocen que esta disrupción ordenada por el gobierno fue un impulso tanto para el progreso como cualquier "destrucción creativa" endógena. Puede que no vayan demasiado lejos cuando rastreen el aumento de su generación de firmas tecnológicas en esos casos antimonopolio.

A veces, las acciones preventivas pueden ser una opción. Jeff, algunos ven su búsqueda de una segunda sede central como un presagio de tal estrategia: un paso hacia un ‘spin off’ de Amazon Web Services. (Esto no aliviará las preocupaciones de que Amazon sea un minorista y un mercado, pero podría juzgar y distraer a los reguladores). La creación de Alphabet como sociedad de cartera en 2015 significa que dividir, digamos, Google de YouTube sería menos difícil que en años pasados.

La autodeterminación podría ser preferible a esperar que los reguladores decidan arbitrariamente qué extremidad cortar. Pero es un gran paso. Una alternativa es simplemente mantener un perfil bajo. No provoquen a los reguladores, como lo hizo Gates (llamó comunista a un comisionado de la FTC). Gasten parte de su dinero en influencias. En 2017, el sector de Internet gastó 50 millones de dólares en cabildeos en Estados Unidos, que es tres veces más de lo que gastó en 2009, pero aun así solo una cuarta parte de lo que gastan las empresas farmacéuticas. Sus batallones de K-street deberían recordarles a los reguladores que atacar acuerdos que ya se han hecho enfría el mercado. Y los hipsters antimonopolio necesitan saber que las rupturas no son soluciones estables. Los efectos de red que hacen que las redes más grandes sean más atractivas para los nuevos usuarios les dan a estos mercados una calidad de ganador. Uno de los Googlettes, o los Facebabies, lo harán mejor que el resto, y un nuevo gigante se levantará.

  • Regulación de servicios públicos

Tomar el argumento de que ‘el ganador se lleva todo’ demasiado lejos, podría ser contraproducente. Mark, puede que llegues a lamentar el día en que se describió a Facebook como un "servicio público". Intentabas argumentar que la red social dominante de Facebook podría ser tan omnipresente como la electricidad. Al hacerlo, empoderaste a tus críticos. Los servicios públicos grandes, de los que muchos dependen, se regulan.

Eso podría ser realmente desastroso. Echemos un vistazo a "Railroaded" de Richard White, un historiador de Stanford. La Comisión de Comercio Interestatal (ICC) se creó en 1886 para evitar que las compañías ferroviarias discriminen a determinados agricultores al establecer precios fijos y transparentes. Rápidamente se extralimitó y terminó regulando el transporte por carretera y el telégrafo. También demostró ser crónicamente propenso a la captura reguladora, lo cual, lo admito, podría ser una ventaja para usted, pero que en el caso de la CPI fue un desastre.

La regulación de precios es difícil para servicios que son básicamente gratuitos para el usuario. Sin embargo, es posible que un regulador pueda obligar a subir los precios, por ejemplo, insistiendo en que ofrezca a los clientes la posibilidad de pagar por un servicio sin anuncios. Un enfoque más probable, sin embargo, sería limitar las ganancias. Sobre la base de sus cifras del tercer trimestre, una tasa de rendimiento obligatoria del 20% representaría una caída en las tasas de rentabilidad del 11% para Google y del 56% para Facebook. Los precios de sus acciones se desplomarían.

  • Previniendo nuevas adquisiciones

En 1968, las directrices de fusión de los Estados Unidos sugerían que cualquier adquisición de una empresa con una participación de mercado de más del 3% por una con una participación superior al 15% debería ser impugnada por el Departamento de Justicia. Ya no hay límites así. Durante las últimas cuatro décadas, el pensamiento antimonopolio estadounidense ha esclarecido el argumento que Robert Bork, un experto en derecho, que formuló en "La paradoja antimonopolio": el tema de que el antimonopolio debería preocuparnos más por el bienestar del consumidor. En la práctica, esto se reduce a pensar que si los precios no suben no se hace daño. Por la misma época, los economistas de la Universidad de Chicago, dedicados a la idea de que los mercados se autocorregían, comenzaron a tener una gran influencia en la aplicación de la ley antimonopolio bajo el presidente Ronald Reagan o, mejor dicho, a la falta de cumplimiento.

Una señal de los tiempos, es que la Universidad de Chicago es hoy el hogar de varios profesores, como Luigi Zingales y Guy Rolnik, que piden en voz alta un mayor escrutinio de las empresas de tecnología. Muchos creen que mirar simplemente los precios y las participaciones de mercado es demasiado simplista, especialmente cuando la tecnología es a menudo gratuita para el usuario y cambia constantemente la forma del mercado. Una razón por la que la Oficina de Comercio Justo de Gran Bretaña se relajó con respecto a la compra de Instagram por Facebook fue que vio a Instagram como una "aplicación de edición de fotos y cámaras", no como una red social, y, por lo tanto, no es "atractiva para anunciantes independientes". Claramente carecían de imaginación.

Europa siempre ha utilizado una serie de métricas, en cuento a la concentración de mercados y el bienestar del consumidor, que incluye el precio, la calidad y la diversidad de productos en el mercado, para evaluar la competencia leal. Y los países allí claramente quieren controlar más tratos. El año pasado, Alemania y Austria cambiaron sus políticas de revisión de fusiones para evaluar los acuerdos basados ​​en los valores, no en los ingresos, de las empresas adquiridas. Esto les permitirá analizar la adquisición de nuevas empresas que aún no generan dinero. Vestager ha sugerido que esto podría aplicarse en toda Europa. A algunos les gustaría verlo aplicado en EEUU.

Amy Klobuchar, una senadora demócrata, ha propuesto dos proyectos de ley para cambiar el estándar de los grandes negocios, que requieren que las firmas demuestren que su trato sería útil para la competencia y para informar los datos sobre el impacto de una fusión durante cinco años. Esos proyectos de ley no serán aprobados, pero podría surgir una nueva "doctrina de competencia potencial" que examine lo que podrían llegar a ser los pequeños alevines, y no lo que son hoy en día, a través de nuevos precedentes. También es posible que los datos de usuario, así como las participaciones de mercado, puedan ser considerados.

¿Mi consejo? No busquen grandes negocios en este clima actual. Microsoft juzgó mal tratando de comprar Intuit, un fabricante de software financiero, por US$ 1,500 millones en 1994; el episodio llamó la atención sobre otros aspectos de su poder de mercado. Y, francamente, las pequeñas ofertas también pueden estar fuera. La adquisición de ‘tbh’ por Facebook fue por unos insignificantes $ 80 millones, pero todavía sigue provocado gritos de ‘faul’ por parte de observadores tecnológicos como Ben Thompson en Stratechery, un boletín de noticias, que piensa que los efectos de red significan que no se debe permitir que las redes sociales se fusionen. Por el momento, sus carritos de compras deben mantenerse vacíos.

  • Portabilidad de datos e interoperabilidad

Hay dos problemas superpuestos sobre los datos de los clientes. Una es que los datos vinculan a los usuarios con ustedes; el otro es que los datos les dan una ventaja anticompetitiva. Los remedios para el primer problema buscan que los clientes puedan mover sus datos a otra parte; los remedios para el segundo buscan forzarte a compartir los datos con los demás.

Google ya ofrece voluntariamente un "servicio para llevar" que permite a los usuarios exportar una copia de sus datos. El Reglamento General de Protección de Datos de Europa, que entra en vigor en mayo, extenderá el principio de la portabilidad de datos a otras plataformas. Los observadores lo comparan con la forma en que los usuarios de teléfonos móviles pueden cambiar de red sin perder su número de teléfono. Esto no debería preocuparte demasiado. A la mayoría de los clientes no les importará; muy pocas personas se tomarán la molestia de usar el ‘servicio para llevar’ de Google. Y su dominio significa que hay muy pocos fondos para nuevos motores de búsqueda y redes sociales, y por lo tanto, pocos servicios alternativos a los que los consumidores puedan transferir sus datos.

Pero ese dominio tiene una desventaja. Esta es la razón por la cual algunas personas quieren obligar a las empresas a ofrecer "claves API" que brinden a los competidores acceso a datos particulares, como las cifras de ventas de Amazon o el "gráfico social" de las conexiones de los usuarios de Facebook. Es probable que desee luchar contra el intercambio de datos de esa manera, porque los críticos tienen un punto: para los recién llegados es difícil competir. Los días en que Instagram podía crecer mediante el uso de una API que permitía a las personas descubrir a todas las personas que seguían en Twitter tan pronto como se unían, han desaparecido. Puede encontrar que también tiene aliados sorprendentes en la lucha. Algunos defensores de la privacidad consideran que la idea de compartir datos a la fuerza es bastante preocupante.

Perder esa pelea podría ser incómodo, pero difícilmente sería mortal. De hecho, si bien afectaría el precio de su acción, podría ofrecer ventajas a largo plazo. La forma en que se abre a la competencia refuerza tu centralidad hacia el ecosistema, y ​​ese ecosistema puede, como resultado, crecer más rápido. La interoperabilidad que obligó a Microsoft en el cambio de siglo, que permitía a sus rivales hacer que sus productos fueran más compatibles con Windows, tuvo ese tipo de efecto acelerador, y Microsoft apenas se ha visto afectado negativamente. Vale más de tres veces más de lo que era entonces.

  • Un nuevo grupo de resolución de disputas

Los técnicos creen que una de las razones por las que los reguladores se han quedado cortos es porque están sobrecargados con la vigilancia de demasiadas industrias. Nuevos grupos que manejen quejas y resuelvan disputas podrían hacer las cosas más rápidas y simples. Si un retailer siente que ha sido aplastado injustamente en los resultados de búsqueda de Amazon, o un periódico cree que su clasificación en los feeds de Facebook es demasiado baja, podría recurrir a esos equipos para obtener compensación.

Hay dos modelos potenciales. Las empresas podrían comenzar sus propios "comités técnicos" compuestos por expertos externos con acceso al código de propiedad, los datos y los algoritmos pertinentes. Tendrían la facultad de decidir si otras empresas reciben un trato justo. De nuevo, eso es lo que sucedió en el caso de Microsoft. La alternativa sería un tribunal externo independiente. Estados Unidos tiene paneles para disputas sobre patentes y sobre discriminación por parte de operadores de televisión por cable que pueden servir como precedentes.

Puede que no les guste la idea de crear un nuevo tribunal (o la misma palabra "tribunal"), pero les conviene que las quejas se resuelvan de manera fácil y económica. Mientras tanto, es importante que comiencen a ser más cuidadosos sobre cómo tratan a las firmas rivales. Pudo haber sido diferente antes, pero el comportamiento anticompetitivo se toma muy en serio ahora. Al igual que las acusaciones de acoso sexual, tiene un costo reputacional. "M", para monopolista, es la letra escarlata de hoy.

  • Responsabilidad sobre contenidos

Las leyes y los precedentes que te liberan de responsabilidad por el contenido que ustedes muestran y alojan en sus redes ha sido una bendición; pero no están configurados para un mundo en el que sus plataformas se han convertido en propiedades multimedia esenciales, por derecho propio. Su sábana de protección no va a durar.

Es probable que se apruebe un proyecto de ley estadounidense que los haga responsables del tráfico sexual en línea, a pesar de que algunos de ustedes les han encargado a sus lobistas que intenten debilitarlo. Alemania ahora puede imponer grandes multas si el contenido marcado no se retira dentro de las 24 horas. Las leyes de esta naturaleza probablemente no sean tan catástrofes como ustedes han denunciado. Tendrán que contratar más "moderadores", pero con el tiempo se desarrollarán nuevas tecnologías para descartar contenido no deseado, como ya se hace con el correo no deseado. La capacidad de Google de lidiar con reclamos de "derecho al olvido", que permiten a las personas solicitar que se eliminen sus datos, se ha convertido en una máquina bien engrasada, lejos de la tremenda carga que algunos temían.

El camino a seguir

En general, cuando puedan adelantarse al problema, no dejen de hacerlo. Aceptar la transparencia sobre quién paga los avisos políticos antes de que el Congreso lo requiriera fue una decisión inteligente. Miren también de configurar sus propios comités técnicos.

Su promesa de año nuevo, de "arreglar Facebook", Mark, parece un esfuerzo audaz en esta dirección. Sin embargo, ten cuidado: algunas personas pueden querer más arreglos que los que ustedes ofrecen. Hay algunos que dicen que nunca se puede entregar lo que se necesita sin eliminar su modelo de negocio basado en anuncios, que siempre valorará el compromiso sobre la calidad de la experiencia. Y cuando las soluciones como cambiar los algoritmos de suministro de noticias tienen efectos en muchas otras compañías, es posible que dañen su negocio y refuercen las preocupaciones sobre su inmenso poder.

Es crítico que compitan entre ustedes. Si libran una guerra en varios frentes, como en el comercio y la publicidad digital, se les ve mucho menos monopolizados. Este es probablemente un argumento para mantener vivas las empresas que, de lo contrario, podrían reducir, como Google ha hecho con su oferta social, Google+. Actúa como si tus rivales tuvieran demasiados recursos y estuvieran atrincherados para que incluso otro gigante lo acepte, lo que da credibilidad a los argumentos en tu contra.

Y hay otra lección de los llamados ‘robber barons’, una que algunos de ustedes y sus pares ya han aceptado. La filantropía puede cambiar las opiniones de las personas y moldear sus legados en el futuro lejano. En parte porque no emplea a tantas personas como gigantes corporativos de épocas anteriores, es fundamental pensar en iniciativas locales que puedan atraer a la opinión pública de todo el mundo. Mark ha dado los mayores pasos para establecer una fundación. El resto de ustedes también podría formar fundaciones personales o corporativas.

Si tienen alguna pregunta, contáctenos por medio de una app encriptada.

Muy atentamente,

Eve Smith

Invisible Hand Strategies, LLC

Lampadia

Palabras Clave

Artículos Relacionados

Comentarios