Jaime Spak
Para Lampadia
“No es que los peores políticos se han convertido en delincuentes, sino que los peores delincuentes se han convertido en políticos”
Estamos atravesando un momento crucial en nuestra historia.
Cuando la gente se refiere a la policía, opina que es corrupta pero que hay algunos buenos elementos.
Al referirse al Poder Judicial, indican que la situación es similar, aunque hay algunos jueces probos.
Con respecto al Ministerio Público, indican que es una olla de grillos, salvo algunos elementos destacados.
Sobre el Congreso, ni hablar, indican que la mayoría son pésimos, pero hay algunos que se salvan.
Sobre la atención en salud publica dicen que la mayoría de los hospitales están desabastecidos, que los doctores marcan tarjeta y se van a hacer consultas privadas, que las máquinas de detección de enfermedades están inoperativas y que no hacen nada por arreglarlas, pero que a pesar de ello hay doctores que si cumplen a cabalidad el juramento hipocrático.
La calidad de nuestra educación da lástima, y los resultados son catastróficos en las pruebas Pisa, pero aún quedan maestros de calidad, aunque son la minoría.
Cuando hablan de expresidentes del Perú, no se salva nadie, o están en juicios, o en la cárcel o se han suicidado. Pero debe de haber habido algún buen presidente.
Y así, puedo seguir poniendo el dedo sobre la llaga de todos los males públicos donde saldrá pus: Petroperú, Sedapal, etc.
Nosotros los peruanos de a pie, que nos esforzamos diariamente por superarnos y dar una mejor calidad de vida a nuestras familias, nos preguntamos:
¿Cómo salir de este entrampamiento?
Acá no existe el chapulín colorado, ni ningún héroe que lo haga.
En el Perú solo los peruanos de bien sacaran a este país de esta situación.
En todas las entidades que he mencionado, la mayoría esta podrida, pero siempre hay una minoría rescatable.
¡Qué ironía!
Debería de ser al revés, la mayoría debe de ser capaz de colaborar en el progreso y la minoría debería de ser descartada de la burocracia estatal.
Un país progresa, cuando las reglas de juego son claras y precisas y permite que una persona pueda lograrlo por sus propios méritos, no por parentesco, compadrazgo, ni nada de lo que se vale la corrupción para esquilmar al estado.
Vemos que cada año que pasa son S/ 24,000 millones de soles los que se evaporan por la corrupción.
Solo en los últimos años, más de CIEN MIL MILLONES DE SOLES han ido a parar al bolsillo de los delincuentes.
Desde la época del terrorismo no hemos vivido una etapa de inseguridad como la que estamos padeciendo.
Mucho de ello se debe y hay que decirlo sin tapujos, a las bandas organizadas del extranjero que han entrado a envenenar la sociedad peruana.
Los peruanos somos gente de bien, pacifica, trabajadora y acogedora.
Hace unos días en una entrevista en RPP, Fernando Carvallo invito al eminente sicoanalista Moisés Lemlij y durante casi treinta minutos hablaron de muchos temas, pero sobre todo como se podría salir de esta crisis.
Dentro de su reflexión puso el ejemplo de Irlanda, un país que se debatió durante más de 30 años en una guerra religiosa entre católicos y protestantes.
Pero llego el momento de hacer la paz y lo lograron.
Más de 20 años después, las dos Irlandas, están viviendo en paz con un gran progreso para ambas.
¿Cómo lo lograron?
Pues convocaron a reuniones de ambos bandos, pero no a los líderes, que nunca se ponían de acuerdo.
Convocaban a la sociedad civil, a sindicatos, colegios profesionales, y lo hacían en reuniones de pocas personas por cada bando.
Estas reuniones fueron dirigidas por personas que cumplieron dos prerrequisitos:
Ser correctas y honestas y tener una capacidad de poder y liderazgo.
Es decir, una persona respetada por todos y que a la vez sientan un poco de temor por su carácter.
Eso es lo que debemos de hacer en el Perú.
Que alguien que tenga una personalidad fuerte, honesta y capaz de reunir a tirios y troyanos pueda dialogar y hacer un análisis de la situación para ir encontrando soluciones.
Lo lógico sería el Acuerdo Nacional, pero no funciona pues son muchos miembros, aunque el secretario general sea un profesional que cumple los requisitos para poder convocar a peruanos en varias reuniones y conseguir consensos que vayan en beneficio de todos.
Incluso el doctor Lemlij, se ofreció a pesar de su avanzada edad a colaborar con las personas que deseen hacer esa labor.
Tenemos muchos peruanos que cumplen con este perfil.
Es cuestión de tomar la decisión en beneficio de nuestro país.
Necesitamos a un peruano de bien que esté dispuesto a ayudar para dar solución a esta situación.
Los buenos policías, fiscales, doctores, maestros, congresistas y políticos deben ser la mayoría.
De otra forma este país no tendrá futuro. Lampadia