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Lima-Perú, 17/07/2018 a las 08:07am. por Pablo Bustamante Pardo

Firme y sin pausa

Por un nuevo Sistema Judicial

Pablo Bustamante Pardo
Director de 
Lampadia

Hace quince años escribí en el diario La Primera, un artículo (Poder Judicial, La Reforma Posible) sobre la necesidad de implantar ‘un nuevo Poder Judicial y probablemente también una nueva base doctrinaria para la administración de justicia en el Perú’.

Entonces estábamos en el tercer año de gobierno de Alejandro Toledo, hoy estamos en tercer año del gobierno de PPK-Vizcarra, y nada ha mejorado. Seguramente estamos aún peor.

Mi propuesta del 2003 pretendía salir del margen tradicional en el que los peruanos solemos considerar nuestras opciones de cambio institucional. Hoy, con más fuerza, republico mi artículo con las siguientes consideraciones:

1. Tenemos que aprovechar la oportunidad para emprender una reforma integral del Sistema Judicial (Poder Judicial, Ministerio Público, Policía Nacional y su relación con los abogados), empezando por el Poder Judicial.

2. La reforma tiene que hacerse desde adentro del Poder Judicial, con el propósito de respetar su autonomía constitucional.

3. La reforma debe ser conducida por un presidente del Poder Judicial (PJ), con el apoyo de una comisión de expertos, ajenos al PJ, que conduzca el diagnóstico, los lineamientos de la reforma, el diseño del nuevo Poder Judicial, y la redacción de códigos y normas.

4. Para viabilizar una reforma desde adentro, definida desde afuera, se debe recurrir también a la opinión de los ciudadanos, gremios laborales y empresariales, y otras instancias de la sociedad civil.

5. Se debe propiciar la participación ciudadana, mediante mesas de diálogo a instalarse a lo largo y ancho del país, para recoger sistemáticamente, opiniones y sugerencias, que deben registrarse minuciosamente; y los avances deben irse validando mediante amplias encuestas de opinión.

6. Se deben evaluar experiencias de reformas exitosas en el exterior, modelos de sistemas judiciales prestigiados, e incorporar especialistas extranjeros en todas las instancias del proceso.

7. Debe fortalecerse la institución del Juez de Paz no letrado, eliminar toda otra forma de administración de justicia externa al PJ, y fortalecer los mecanismos no judiciales de solución de conflictos, como el arbitraje. 

8. Todos los componentes de la reforma deben ser sometidos a un referéndum popular para ser aprobados o rechazados en conjunto.

9. El resultado del referéndum debe ser mandatorio e implementado por una comisión externa ad-hoc, coordinada y dirigida por el presidente del Poder Judicial.

Espero que, en esta ocasión, nos ayudemos con estas ideas, que nos permiten hacer una reforma definida al exterior del PJ, pero conducida desde adentro del mismo.

Mi artículo del 2003:

Poder Judicial, La Reforma Posible

Pablo Bustamante Pardo
Publicado en enero, 2003
La Primera

Por increíble que pueda parecer, por nuestra azarosa historia republicana, los peruanos coincidimos en muy pocos temas. Uno de ellos es la opinión, prácticamente unánime, sobre las deficiencias del Poder Judicial.

Está muy claro que necesitamos un nuevo Poder Judicial y probablemente también una nueva base doctrinaria para la administración de justicia en el Perú.

Reformas han habido muchas, ninguna exitosa y sostenible. Se dice que desde adentro no se puede reformar lo que no funciona, efectivamente, esto ha sido así hasta ahora. Por otro lado, los intentos de reforma desde afuera, también fracasados, se enfrentan ineludiblemente a nuestra estructura legal, vulnerando la autonomía del propio Poder Judicial y alienando las fuerzas internas del mismo.

En ambos casos, las reformas desde adentro y las de afuera, se cometió el mismo error, enfrentar la reforma, a espaldas de la ciudadanía, origen y razón de su propia existencia.

Hoy, nos toca enfrentar esta realidad. Debemos hacerlo con sentido de urgencia, pero también con solvencia. La nueva reforma que debemos iniciar debería seguir ciertos principios y estrategias.

Principios

  • Debe ser hecha desde adentro, por el propio Poder Judicial.
  • Debe ser conducida por el presidente de la Corte Suprema.
  • Debe basarse en la participación de la ciudadanía.

Estrategias

  • Tomar la opinión de la ciudadanía.
    Desarrollando, con procedimientos transparentes, encuestas de la ciudadanía en su conjunto; de los gremios laborales y empresariales; así como de las demás instituciones de la sociedad civil.
    Analizar los resultados públicamente, buscando la participación ciudadana mediante la convocatoria abierta a mesas de diálogo a lo largo y ancho del país.
  • Recabar la experiencia de reformas judiciales de otros países.
    Analizar públicamente los resultados de las reformas identificadas.
    Someter el análisis a las mismas mesas de diálogo.
  • Identificar tres modelos judiciales exitosos de otros países.
    Analizar públicamente los modelos exitosos.
    Someter el análisis a las mismas mesas de diálogo.

Una vez desarrollado este proceso, eminentemente público y participativo, habríamos acumulado un conjunto de conclusiones, que serían una base extraordinaria para el posterior diseño de la reforma. Así mismo se habría impregnado en la sociedad, no solo la necesidad de la reforma, como ya es hoy, sino también, la convicción y exigencia imparables sobre su posibilidad, fuerza motora imposible de enfrentar ya, por los grupos de poder contrarios a la reforma o por las mafias de adentro y de afuera del Poder Judicial.

Posteriormente, el presidente de la Corte Suprema debería convocar a una Asamblea Judicial con la participación de aquellos ciudadanos que hayan destacado durante el proceso, así como de expertos peruanos en varias disciplinas y asesores internacionales.

Ésta asamblea, basada en los trabajos previos, debería hacer una propuesta de reforma integral del Poder Judicial, de sus bases doctrinarias y de los procedimientos judiciales y extra-judiciales de resolución de conflictos. Dichas propuestas deberían ser sometidas a la ciudadanía mediante un referéndum. Luego se redactarían los códigos y leyes necesarias para su presentación al Congreso de la República.

Espero que este análisis, hecho por un ciudadano común, sin relación directa con el Poder Judicial, sirva como una contribución libre, en un momento tan delicado de la administración de justicia en nuestro querido país.

Lampadia

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