En enero de este año Oxfam publicó el documento The cost of inequality: how wealth and income extremes hurt us all, (El costo de la desigualdad: de como la riqueza y los ingresos extremos dañan a todos), en el que denuncian una creciente desigualdad y concentración de riqueza, empezando por los países desarrollados y extendiendo su efecto a la “mayoría de países”.
Oxfam plantea las siguientes tesis:
– En la última década el foco de acción ha sido solo eliminar la extrema pobreza.
– Reconoce que “ha habido un gran progreso en la lucha contra la extrema pobreza. Cientos de millones de personas han mejorado sus vidas dramáticamente. Un logro sin precedentes históricos del cual el mundo debe estar orgulloso”.
– En un supuesto mundo de recursos limitados, plantea un nuevo objetivo global: “Terminar con la extrema riqueza para el 2025”.
Para hacer semejante propuesta: “Terminar con la extrema riqueza”, Oxfam colige que, puesto que en los países desarrollados ha aumentado la desigualdad durante los últimos años, también hay que meter en la misma bolsa a los países emergentes. Nada más falso y maniqueo, como veremos más adelante.
Es cierto que los países desarrollados vienen atravesando una serie de problemas económicos y financieros, entre ellos un aumento de la desigualdad, producto de la nueva división del trabajo con la ascensión de los países emergentes liderados por China, México, Brasil y muchos otros a lo largo y ancho del planeta, por el desempleo que en EE.UU. se ha mantenido cerca del 10% varios años y que en Europa llega a niveles de crisis social, como en España con 25% de desempleo general y 55% en el caso de los jóvenes.
Antes de la Revolución Industrial, toda la humanidad vivía en el umbral de la subsistencia. Solo los reyes, noblezas y tiranos conocían la abundancia. Con el despegue de la Revolución Industrial y el capitalismo cerca de mil millones de personas alcanzaron la prosperidad y el bienestar en Occidente, pero todavía existía una enorme distancia con los más de 5 mil millones de personas de los demás continentes que vivían en condiciones de subsistencia. Desde mediados del siglo XX, la revolución industrial y el capitalismo se expandieron por el Asia y miles de millones de pobladores de China e India y otros países transitaron hacia la prosperidad. Hoy se puede decir que la mayoría de los habitantes del planeta abandonan la pobreza y pasan a engrosar las filas de una mayoritaria clase media mundial, incluyendo por cierto, a buena parte de América Latina.
Así lo demuestra el reconocido economista de Columbia University, Xavier Sala-i-Martin, quien señala que, si bien la desigualdad dentro de los países, especialmente en los desarrollados ha aumentado, el impresionante despegue de los países emergentes ha reducido la desigualdad entre países como nunca antes en la historia de la humanidad, habiéndose producido una gran convergencia. Véase el siguiente gráfico que muestra la evolución de la desigualdad dentro de los países, entre países y la desigualdad global, la suma de ambas.
Cabe recordar que cuando un país entra a una fase de crecimiento rápido, es normal que aumente la desigualdad por algún tiempo. El caso peruano es una excepción, porque, si bien hemos crecido rápido, también hemos bajado significativamente la desigualdad. (Ver el artículo de Lampadia: IEP, de prejuicios y estudios
Dada esta evidencia es sorprendente que Oxfam haga semejante planteamiento: terminar con la extrema riqueza. Para confundir, iguala riqueza con recursos, y así desliza que la riqueza es finita, un stock, lo que hoy existe, cuando, una y otra vez, el ser humano, con sus capacidades tecnológicas, ha mostrado una infinita capacidad de superación y creación de riqueza. Pretender eliminar la llamada riqueza extrema, equivale a cortarle las piernas a la humanidad, anular su capacidad creativa y el progreso que, sin lugar a dudas, va más allá de sus propios creadores.
Siguiendo el dictum de Oxfam, ¿tendríamos que haber terminado, hace años, con la riqueza de Bill Gates que ayudó a empoderar a millones de personas con sus desarrollos tecnológicos y que luego junto con Warren Buffett, han donado su riqueza para combatir el Sida y la Malaria en el África?