“La mentira más común, es aquella con
la que una persona se engaña a sí misma”
Jaime Spak
Para Lampadia
La semana que pasó, con el escándalo de los Rolex, la presidente Boluarte, ha ofendido la inteligencia de los peruanos.
Que un tan cuestionado gobernador, le haya prestado los relojes, no se lo cree nadie. Una reciente encuesta así lo demuestra, el 95% de los encuestados, indican que no le creen.
¿Por qué un asunto que debió de pasar como una anécdota de algo personal, creció y se convirtió en un nuevo escándalo nacional?
Tengo una sospecha que esto se inició con la separación del premier Otárola.
Es sabido que el principal asesor de Dina Boluarte es su hermano, que tiene un apetito por el poder que lo ha llevado a crear un partido político, pensando en las elecciones del 2026.
Acaso no entiende que su hermana no tiene respaldo alguno en la población y menos este caballero.
¿Será que el poder obnubila?
Como consecuencia de esta rivalidad de estos dos personajes y aprovechando que Otárola estaba en una convención minera, salió a la luz el audio y video del 2021, donde Otárola le preguntaba a su fugaz conquista «si lo quería» y que era capaz de darle lo que sea por reconquistarla.
Esto genero una crisis de tal envergadura, que obligo a su inmediato regreso de Canadá y a su renuncia.
Como el partido estaba 1-0 a favor de Nicanor, surgió el tema de los Rolex, que curiosamente se filtró una semana después.
Ya con el partido 1-1 probablemente Otárola, que fue el abogado de confianza de Dina durante mucho tiempo, se debe de haber sentido satisfecho, pues su gol de media cancha genero un barullo político enorme.
Inmediatamente Dina, salió a decir que el reloj era producto de su trabajo, que lo hacía desde los 18 años.
Boluarte tenía un sueldo de S/ 4,500 al mes como administradora de la Reniec de Surco, se encontró de la noche a la mañana, postulando a la vicepresidencia con Castillo y sin saber mucho de la cosa pública, se convirtió a partir del 7 de diciembre del 2022, en presidenta de la república.
Nosotros los peruanos, estamos hartos de las mentiras de nuestros políticos.
Son mentiras tan pueriles que nadie se las cree.
- Castillo, con sus tesis bambas y su tírate al suelo en una manifestación de los profesores en huelga.
- Toledo, con su hija Zaraí y las compras de la casa en Las Casuarinas, Punta Sal y oficina de lujo, con el dinero de su suegra.
- Humala, que gobernaba con su esposa y ella le reprochaba a su vicepresidente por que no podía andar derecho, cuando ella andaba más chueca que nunca.
- Vizcarra, con su vacunación secreta, Richard Swing y corrupción en Moquegua.
Y puedo seguir con muchísimos ejemplos de gobernantes que faltaron a la verdad, sin saber que las mentiras tienen patas cortas.
El problema es que hemos tenido, en los últimos casi 10 años, gobernantes tan ineptos, mentirosos y corruptos que por ese motivo la pobreza se ha vuelto a incrementar.
- No entienden que la seguridad es el problema principal para retomar el crecimiento del país, nadie viene a invertir en un país inseguro.
- No entienden que la mitad de los establecimientos de salud del país cuentan con solo un médico.
- No entienden que el 90% de la población se siente afectada por la crisis política.
- No entienden que el 70% de la población le asigna la principal responsabilidad a la corrupción.
- No entienden que el 81% de los alumnos de segundo de secundaria, no comprenden lo que leen.
- No entienden que el 88% de los mismos alumnos de segundo de secundaria, no puede resolver un problema matemático.
Siendo la corrupción un problema gigantesco, el impulso de obras por impuestos lograría que las empresas privadas puedan supervisar al máximo lo que invierten en beneficio del país.
Tienen que entender que el Perú es un país minero, y si logran destrabar los grandes proyectos, el resultado a corto y mediano plazo, será más puestos de trabajo y mayores ingresos al fisco.
En los dos años que faltan a este gobierno, ya no se le puede pedir gran cosa a la presidente Boluarte, pues está demostrado que es una inepta.
Pero si se le puede pedir al premier que siga convocando gente de calidad al gabinete.
Y hay que rezar para que este oscuro y corrupto congreso no siga sacando leyes en beneficio de ellos mismos.
Es preferible que no hagan nada, a que sigan complicando el futuro del país.
Es urgente que en las próximas elecciones del 2026 ingrese una nueva clase política joven y honesta.
No podemos seguir con la mediocridad, una nueva generación que hable en voz alta y que luche contra los principales flagelos, que son la improvisación, corrupción y falta de visión de futuro.
Y sobre todo hablando con la verdad.
No más mentiras en un país decente. Lampadia