Jaime Spak
Para Lampadia
Cuando uno está lejos del Peru, se encuentra con compatriotas que siempre están pendientes de lo que sucede en nuestra patria.
Acabamos dando ideas cada uno, de qué manera nuestro país puede salir adelante.
Creo que es una opinión generalizada que para que el Perú pueda avanzar por el camino del progreso, debe de explotar al máximo sus recursos tal como lo hace desde hace muchos años con éxito.
En la década de los 70, la pesca era uno de los más importantes impulsores de progreso.
La inversión privada fue fundamental para llegar a ser el primer país productor de harina de pescado en el mundo.
El Perú siguió siendo líder en exportación de harina de pescado, incluso cuando fue estatizado por el gobierno militar de Velasco Alvarado.
Es decir, extracción y convertibilidad.
Luego en los años 90, durante el primer gobierno de Fujimori, gracias al impulso a las inversiones mineras, se produjeron más denuncios que en todos los años precedentes del siglo XX.
Esto género que, en los últimos 30 años, la minería haya sido el motor para fuentes de trabajo y de divisas para el país.
Incluso en algunas zonas adyacentes a los complejos mineros la población se vio beneficiada con infraestructura creada por las empresas.
Mejores escuelas, viviendas, centros de salud, lugares de esparcimiento.
También hay que reconocer, que en algunas zonas no se hizo lo acordado y eso ha generado conflictos sociales que han sido caldo de cultivo para que los advenedizos de izquierda hayan creado graves problemas entre la población y las empresas.
Volviendo al gobierno de Velasco, la nefasta reforma agraria género que muchos de los enormes complejos agroindustriales quiebren y desparezcan.
Pues bien, gracias a la inversión privada de los últimos años el Perú es un importante exportador de productos agroindustriales.
Los arándanos, espárragos, uvas, palta, mango, café, quinua son algunos de los productos que se venden en todo el mundo.
La industria agrícola representa el 9% del PBI y las exportaciones agroindustriales representan el 10% del total de las exportaciones no tradicionales.
Es indudable que, si no fuera por la inversión privada, la pesca, la minería y la agroindustria no hubieran podido llegar a los niveles de éxito en nuestra patria.
Para aquellos que siguen pensando en que el estado debe de intervenir en estos rubros, estos ejemplos que he mencionado demuestran lo equivocados que están.
Por ello escuchar al primer ministro que el proyecto Tía María no está en la agenda del gobierno, no hace sino prender las alarmas del futuro.
Lo he sostenido en anteriores columnas, si los proyectos mineros se hubieran realizado comenzando por Conga, Tía María y muchos otros, nuestro país estaría en una situación privilegiada en el contexto mundial.
El cobre será en las próximas décadas uno de los minerales más requeridos en el mundo, y acá nos damos el lujo de oponernos al desarrollo minero, bajo el pretexto que no pueden cohabitar un buen proyecto con condiciones ambientales.
Otra mentira de los teóricos de izquierda que se aprovechan de la ingenuidad de la población.
Si este gobierno desea llegar al 2026 encaminando al país a seguir desarrollándose debe de tomar decisiones importantes.
Pero si sigue siendo pusilánime y no las toma, pasara a la historia como uno más de los gobiernos mediocres, siguiendo los pasos del desastre de Castillo.
Con Castillo, fueron 17 meses perdidos, con gente en el poder que se dedicó a saquear las arcas fiscales y a realizar actos delictivos, que han llevado a muchos de ellos a la cárcel.
La condena en segunda instancia de Cerrón a tres años y medio no hace sino corroborar que la gente de Perú Libre, nunca ha tenido una intención de gobernar para las mayorías, sino para enriquecerse de manera grosera.
Al menos la justicia funciona en este país, lástima que los condenados se fugan a la primera de bastos.
Decir que los proyectos mineros no están en agenda, o que una empresa deficitaria como Sedapal no podrá ser privatizada, o pretender una ayuda financiera de miles de millones extra a Petroperú, que felizmente no ha sido aceptada, lo único que va a generar es un gobierno sin futuro.
Hay que tomar decisiones importantes, la señora Boluarte tiene una oportunidad de oro, de ejercer ese poder que conocemos en las mujeres y decidirse, más aún cuando el ministro de Economía acaba de anunciar que estamos en recisión.
Sino lo hace, pues, así como existe la teoría que los gatos tienen siete vidas, si entran en una indecisión, ya saben lo que podría ocurrir.
Es urgente que este gobierno deje de estar en piloto automático y se decida de una vez por todas a tareas de crecimiento productivo que coadyuve al bienestar de la población.
Señora presidenta, está usted advertida, no se puede seguir con la mediocridad, hay que poner pie en el acelerador. Lampadia