Jaime Spak
Para Lampadia
La noticia de que estamos en recesión, después de un largo periodo de crecimiento, es la consecuencia de vivir estos años conviviendo con los cuatro jinetes del apocalipsis.
- La crisis política generada desde el gobierno de PPK.
- La pandemia
- El gobierno de Castillo
- Una presidenta incompetente
En los últimos siete años hemos sufrido de estos males que ahora nos están pasando factura.
El pusilánime presidente PPK, que pensó que gobernar era sencillo, fue un ejemplo claro del famoso “principio de Peter”, en el cual una persona va ascendiendo en su vida profesional hasta que llegan a su nivel de incompetencia.
Pues bien, PPK al llegar a la presidencia, demostró que no tenía las cualidades para gobernar un país.
Por otro lado, la lideresa de Fuerza Popular en vez de dar el ejemplo con un congreso que en el que tenía mayoría absoluta y generar leyes para modernizar el país, se la paso pisoteando nuestro futuro y haciéndole la vida imposible hasta que consiguió la renuncia de PPK.
Luego vino el inefable presidente Vizcarra, un hombre desleal y sobre todo mentiroso, que tuvo un terrible manejo de la pandemia que condujo a más de 200,000 muertos y encima mintió indicando que no se había vacunado.
Este señor está siendo procesado judicialmente, no por su mal gobierno, sino por las irregularidades cuando fue gobernador de Moquegua.
Desde allí hemos estado de tumbo en tumbo, y encima con congresos que eran unos peores que los otros, hasta llegar al actual.
No hay palabras suficientes para describir a congresistas incompetentes, corruptos y cínicos.
El gobierno de Castillo fue peor que el Covid, un mediocre profesor de primaria que no tenía idea de que hacer una vez que fue elegido y encima estaba rodeado de gente lumpen.
Vladimir Cerrón, hoy prófugo de la justicia, convenció a Castillo y a una desconocida empleada de una oficina de la Reniec para que junto con este sujeto conformen la plancha de Perú Libre.
No me detendré a analizar los desatinos, arbitrariedades, robos y negociados que se produjeron en esos nefastos 17 meses que duro el gobierno de Castillo, que concluyo con un golpe de estado chicha.
En estos momentos, nos encontramos con una presidente que no tiene la más remota idea que hacer para lograr la reactivación de la economía del país.
El oscuro presidente del consejo de ministros, cuyo único mérito fue ser abogado de Boluarte, es un bombero tratando de apagar los incendios que se van sucintando en todos los estratos del estado.
El viaje de la semana pasada a Washington le va a generar otro problema adicional, pues en ningún momento tuvo una reunión bilateral con Joe Biden.
No existe ningún estadista en el gabinete, ni en los consejeros presidenciales, ni en ninguna dependencia publica que nos haga avizorar que tendremos la posibilidad de retomar el camino del progreso.
Estamos en noviembre del 2023 y todavía faltan 32 largos meses para un nuevo gobierno.
La situación del país es muy delicada, la inseguridad se ha apoderado de nuestras ciudades.
Las bandas delincuenciales extranjeras y peruanas han tomado por asalto a la ciudadanía.
La policía en la época de Castillo fue desmantelada y quienes han quedado no tienen la competencia para poder hacerle frente a las constantes agresiones que se reciben de la delincuencia.
No hay día que no sucedan crímenes a cargo de sicarios.
¿Hemos llegado al extremo de que la vida no vale nada?
Sacar al ejército a las calles sería un error terrible, pues no tienen la capacidad de lidiar con este tipo de problemas.
Las inversiones están en punto muerto, un país donde tiene un gobierno incompetente y un congreso que mas parece un circo de provincias que un lugar de debate de ideas, no esta en la agenda de las empresas nacionales ni extranjeras.
Para colmo hace 10 meses que está en la alcaldía de Lima, un incompetente, que porque ha sido un exitoso empresario, piensa que puede ser un buen alcalde.
En este lapso no ha hecho nada importante para la ciudad, otro populista cuyas promesas serán incumplidas.
Entonces nos volvemos a preguntar: ¿cuándo terminara la inercia estatal?
El Estado ha demostrado ser un pésimo administrador, pero ahora se suma una ineficiencia que no puede impulsar que la inversión privada haga su labor.
En repetidas oportunidades, he indicado que la señora Boluarte tiene una oportunidad de oro, de impulsar al Perú al camino de retomar el crecimiento.
Debe tomar decisiones valientes y rápidas.
¿Pero qué se puede pedir de una persona incapaz?
Un buen presidente es que el que hace que su equipo funcione presionando a cada ministro para que sea eficiente.
Lamentablemente Dina Boluarte está perdida en su función de presidente de la república.
Me gustaría culminar este articulo dando un mensaje de aliento, pero como dijo en la época del Fuji shock el ministro Hurtado Miller: ¡Que Dios nos ayude! Lampadia