Carlos E. Gálvez Pinillos
Expresidente de la SNMPE
Para Lampadia
Desde Franklin Delano Roosevelt el plazo de los 100 primeros días de gobierno, es sinónimo del período en que, mostrando sentido de urgencia, los gobernantes plantean las acciones principales de su gobierno y tranzan el derrotero de lo que será su período gubernamental. Este plazo emblemático, también ha cumplido ese rol en el Perú y Pedro Castillo Terrones nos ha dicho con palabras y acciones, que su gobierno será “un gobierno combi”.
En esa línea, ha viajado a México y USA, donde ante la OEA, ONU y empresarios, ha dicho cosas que a su regreso al país ha contradicho, demostrando que su palabra de maestro no vale nada. Ha ido a las plazas públicas del altiplano o de la selva, a decir lo que no se atreve a decir en Lima, a la prensa, ni a los principales actores políticos y económicos. Obviamente, como dijo una congresista, requirió de la traducción de sus “traductores con fajín”.
La cultura combi que lo guía es tal, que prefirió estar en Bolivia en lugar de asistir a Glasgow a ejercer el liderazgo que el Perú alcanzó desde el COP 20, especialmente por ser un país amazónico, reserva de múltiples especies y uno de los pulmones del mundo. Pero no, prefirió la pichanguita de barrio, en lugar de dar cara entre los líderes mundiales.
Da vergüenza, tuvo el desparpajo de proponer como embajador en Panamá y Venezuela a un perseguido de la justicia, a quien quería ayudar otorgándole estatus diplomático a como dé lugar. Felizmente el poder judicial le impuso impedimento de salida del país a ese candidato.
- Dos gabinetes en 100 días,
- un canciller pro-terrorismo desaforado,
- un ministro del interior promotor del cultivo de coca, que con su pasividad contribuyó a la fuga de cinco delincuentes requisitoriados de Perú Libre, desaforado por parrandero y
- un primer ministro impresentable, por ignorante, depravado sexual y acosador, además con antecedentes de cerca de una docena de años de activista estudiantil de izquierda radical en la UNAAC y en la calle.
En esencia, no es capaz de decirnos hasta la fecha, cómo va a reactivar nuestra recesada economía, ni cómo hará para que nuestros niños vuelvan seguros y confortables a clases. Esto es, contando con adecuadas instalaciones de agua y sanitarias, así como planes de trabajo estructurados y conducidos por maestros capacitados para resolver y conducirse en circunstancias de una grave pandemia de la historia universal. En estos 100 días, no se han dado siquiera el tiempo de fijarse objetivos comunes en beneficio de la población y de unificar mensajes claros y alineados con este propósito, aunque hay que reconocer que no haberse entrometido en el plan de vacunación pre-existente, ha sido bueno.
Es claro que, en educación, sus prioridades no están centradas en los estudiantes, sino en los profesores sindicalistas. Que están sacrificando la meritocracia de los maestros, no entiendo a cambio de qué, a menos que la revisión del currículo educativo se oriente a su máximo objetivo, un adoctrinamiento senderista a los estudiantes. Tampoco se explica el por qué del relevo del profesor Cadillo (reconocido mundialmente por su calidad profesional y sus métodos de enseñanza), por Gallardo (viejo sindicalista de MOVADEF, ahora de FENATEP) en el MINEDU.
El chofer de combi designado ministro en el MTC, para satisfacer a los miembros de su gremio de transportistas, acaba de iniciar la destrucción de la reciente reforma del transporte y para este propósito, acaba de destituir, en contra de la ley, a la presidente de la ATU y de la SUTRAN (reemplazada por una “tendera” o ladrona de tiendas). No le interesó que los accidentes de tránsito sean una de las principales causas de muerte en el Perú (sin considerar el COVID), especialmente en hechos provocados por los irresponsables de su gremio, quienes ostensiblemente no respetan los reglamentos de tránsito, circulan con vehículos destartalados, humeando y contaminando, por lo que sólo merecen chatarreo. Estos, cargados de multas impagas por miles, si no, millones de soles y que lejos de contribuir al ordenamiento y modernización del transporte de pasajeros, exigen ampliación de plazo a sus concesiones de ruta, sin siquiera formalizar la propiedad de vehículos a nombre de la empresa y responsabilizarse por sus choferes. Pero qué podemos pedir, si el ministro es uno de esos deudores de multas.
La corrupción campea desde el 28 de julio, el criterio de nombramiento y “selección de personal” existente en regiones como Junín, Puno, Loreto y muchas otras, se ha impuesto en el gobierno central. Los ministros están exigiendo reducir el nivel de exigencia académico y profesional, para reemplazar personal técnico y calificado de los ministerios y organismos descentralizados, por gente del partido o allegados de menores calificaciones. De paso, la corrupción de los programas sociales conducidos por el MIDIS es flagrante, habiendo nombrado gente de regiones, con serios antecedentes en ese tipo de programas.
En medio de este carnaval y sin un mensaje claro del plan y quehacer económico del gobierno, el MEF de Pedro Francke, tiene el desparpajo de solicitar facultades legislativas para hacer una reforma tributaria, en momentos en que estamos tratando de salir de un período recesivo. Tal como han comentado varios analistas, siempre es posible dar facultades para mejorar procedimientos para reducir la evasión y elusión tributaria o para simplificar los regímenes existentes con miras a ampliar la base de contribuyentes, pero históricamente y desde la creación de la democracia representativa, no se otorga facultades para aumentar tasas de impuestos, particularmente, cuando está explícitamente aceptado que no hay ninguna intención de incorporar más contribuyentes, sino de cargarle la mano a los de siempre. Espero que este Congreso, no sea el primero de la historia universal que permita tal despropósito.
No podemos terminar esta nota, sin dejar de mencionar que, como buen comunista, dentro de estos 100 días, PC ha tratado de imponer en las FFAA, ascensos de personal que responda a lealtades personales, tratando de quebrantar los reglamentos y procedimientos institucionales, lo que de por sí es un acto delictivo de tráfico de influencias (que conlleva pena de cárcel e inhabilitación) y como los Comandantes Generales del Ejército y la Fuerza Aérea no lo permitieron, PC los pasó al retiro de forma inopinada.
Este rosario de perlas, en sólo 100 días, ya es indicativo más que suficiente para saber cuál sería el destino del Perú si les permitimos continuar en esa línea. Lo descrito nos demuestra claramente, que tenemos en la presidencia de la república, a alguien moralmente incapaz para gobernar y para convocar a los mejores ciudadanos a su equipo de gobierno. Lampadia