Carlos E. Gálvez Pinillos
Expresidente de la SNMPE
Para Lampadia
Revisando el comportamiento de organizaciones del Estado, me he encontrado con una muy grata sorpresa. Una pequeña organización (cuenta con 99 trabajadores de staff), que cumple con más del 100% de sus presupuestos, ocupa el primer lugar en el ranking de las 34 empresas del holding de FONAFE en cuanto a sus sistemas de control interno, gestión integral de riesgos y sistemas integrados de gestión. Es considerada una empresa líder en Responsabilidad Social Corporativa (única empresa estatal aceptada por “Perú Sostenible”) y cuenta con certificaciones ISO con alcance integral de calidad, medio ambiente, seguridad y salud en el trabajo y antisoborno, acreditados por AENOR.
Por si fuera poco, su auditoría externa está a cargo de KPMG y anteriormente estuvo a cargo de EY. Cuenta con certificación Great Place to Work (GPTW) y FONAFE la reconoce como sobresaliente en gestión del talento. Lo dicho no llama la atención cuando apreciamos, que impulsa innovación de la mano con instituciones como UPCH, UTEC, USIL y entidades especializadas como Wismut de Alemania. Por todos estos atributos, ha sido seleccionada por el MEF dentro de las 10 entidades a nivel nacional a ser acompañadas en la implementación del “Building Information Modeling” conocido como BIM.
Estamos hablando de Activos Mineros S.A.C (AMSAC), empresa que con el BIM está creando un modelo digital completo de los Pasivos Ambientales Mineros (PAM), que a la fecha alcanzan a 6,903 a nivel nacional.
De estos, se le ha encomendado a AMSAC un total de 1,194. Su modelo contendrá información digital detallada (3D), incluyendo los estudios y diseños de cierre de minas, actualización de la información durante la remediación y el post cierre. Así, todos los involucrados: consultores, ingenieros, contratistas y supervisores, podrán gestionar los proyectos de forma eficiente, compartiendo una base de datos sólida para la toma de decisiones durante todas las etapas del ciclo de inversión pública regulado por el MEF.
Hasta la fecha a AMSAC se le han encomendado tres misiones:
- Remediación de pasivos ambientales mineros “huérfanos”.
- Promoción de la inversión privada en áreas afectadas, así como supervisar el cumplimiento de las obligaciones contractuales.
- Encargos especiales del Estado, para promover la actividad empresarial en el país.
En primera instancia, ha recibido pasivos ambientales en 4,200 ha (hectáreas) y ha recuperado 2,800 ha hasta la fecha, teniendo entre los más exitosos los siguientes PAM:
- Excélsior en Cerro de Pasco
- Upamayo en Cerro de Pasco
- Aladino en Puno
- Las 5 relaveras de El Dorado en Cajamarca
- Michiquillay en Cajamarca
- Remediación de suelos en La Oroya
- Huamuyo en Lima
Hasta el momento, y a partir del Inventario de los PAM categorizados y priorizados por el MINEM, el ministerio se los va encargando a AMSAC, quien se ocupa de hacer el diagnóstico Técnico-Social, los Estudios de Ingeniería, la Ejecución de Obra y el Post Cierre, para lograr la Certificación Ambiental. Todo este proceso está sujeto a las Normas de Inversión Pública, la Ley de Contrataciones del Estado y las Normas Ambientales.
En los 17 años de vida, AMSAC ha logrado llevar 17 PAM a nivel de post cierre y mantenimiento, 8 se encuentran en ejecución de obra, 4 han culminado estudios y están iniciando obras este año y se han recibido además 28 nuevos proyectos con diagnóstico técnico social concluido. El nivel de inversión en remediación ambiental de los últimos 5 años fluctuó entre S/ 64.5 millones y S/ 137.9 millones, debiendo ejecutar en 2023, unos S/ 125 millones. Todo esto financiado en parte (51 PAM) por el Fideicomiso de Pasivos de Alto Riesgo (PAAR) y parte (14 PAM) por el Fideicomiso Ambiental.
Teniendo presente el impacto del trabajo realizado en recuperación de suelos y mejora de cuencas hídricas, adecuación absoluta a los estándares de calidad de aire y agua (ECA aire y agua) y retorno de, hasta la fecha, más de 1,000 especies animales a las áreas remediadas, nos podemos proyectar fácilmente al efecto positivo de la tarea de remediación de los pasivos generados a lo largo de la historia y que aún no se les encarga.
Dicho esto, encontramos que aún hay oportunidades de mejora para acelerar estas remediaciones. Entre ellas se encuentra la propuesta de “Remediación de Pasivos Ambientales por Impuestos”, que sería una gran herramienta para ampliar y acelerar el proceso.
Demás está mencionar el mayor interés de las empresas, especialmente mineras, por eliminar cualquier punto de fricción o conflicto con las comunidades. La minería moderna quiere tener la oportunidad de demostrar con hechos, que no hay razón para que su actividad no pueda convivir con todas las otras actividades humanas, buscando eliminar la animadversión generada por la antigua actividad minera. Es claro que, logrando ese objetivo, habrá más posibilidades de trabajar los nuevos proyectos mineros, marcando la diferencia entre las operaciones mineras modernas y las antiguas.
Debemos resaltar que, desde el punto de vista social, esta labor ha beneficiado a 235 mil personas, ha generado empleo local y aportado al desarrollo de sus capacidades, pues el 80% de la mano de obra es local. Se establecen “mesas de sostenibilidad”, donde convergen comunidades y contratistas para asegurar un clima favorable durante la ejecución de los trabajos de remediación. No hay duda que esto crea oportunidades de desarrollo económico en las zonas remediadas, pues cuando cuentan con agua limpia para su agricultura, ganadería y turismo, se crea una nueva dinámica económica, al margen del potencial de hasta 2 millones de puestos de trabajo en la actividad de remediación.
No obstante, debemos de crear un marco legal, hoy día inexistente, que permita a las empresas, aportar vía “Remediación de Pasivos Ambientales por Impuestos”, sin que la OEFA los considere “propietarios” de esos PAM y las empresas terminen siendo multadas, aún antes de empezar los trabajos. Es necesario que se involucren en este mejoramiento del proyecto el MINAM, MINAGRI, SERFOR y la Defensoría, tanto como las empresas mineras, ONGs, la cooperación internacional y la academia.
¡Transformemos estas crisis en oportunidades, porque sí tenemos posibilidades! Lampadia