Jorge Chamot
Abril 1, 2025
Para Lampadia
No es que me quiera dar palmaditas en la espalda, pero un artículo muy interesante en The Economist (Nota 1), me confirmó que en Lampadia hemos estado en lo correcto al resaltar la fuerte demanda de metales que se viene y la ya evidente falta de suministros para esa demanda en solo unos pocos años, y lo que es peor aún, es que no se están haciendo las inversiones necesarias en el Perú, y ello incluye a la exploración minera.
Esta alerta se refiere no solo a la parte física en relación a cantidades, sino al requerimiento de aún más avanzadas tecnologías que permitan que el suministro se acerque lo más pronto posible a la demanda futura.
Estas nuevas tecnologías quizás permitan agilizar la exploración de recursos mineros sobre todo en horizontes más profundos que los actuales, ya que, en realidad hasta este momento, e históricamente, la explotación minera en nuestro país se ha iniciado en yacimientos muy cercanos a la superficie pues los hallazgos en muchos casos han sido consecuencia de investigar afloramientos. Otras tecnologías se dirigirán a la automatización de las operaciones de explotación y procesamiento, o mejoras en los sistemas de logística y transporte para permitir el desarrollo de las futuras minas. La razón es que como sabemos se trata de un sector muy caro por la intensidad del capital necesario y el largo tiempo que se toma en llegar a la etapa de producción para solo así empezar a obtener un retorno de la inversión.
En el Perú estamos atrasados en lo que a exploración se refiere sobre todo cuando se trata de cubrir los enormes déficits mundiales de suministro a mediano plazo. En todo caso, el tiempo perdido ya no se puede recuperar. Si comparamos los porcentajes del capital dedicado a exploración en relación a las inversiones para el desarrollo de las minas en países eminentemente mineros como Canadá y Australia, la proporción en el caso del Perú es casi minúscula, y esto hay que solucionarlo.
Si no exploramos ahora para reemplazar las reservas ya producidas y aumentar nuestras posibilidades de crear riqueza en el futuro, y si no contribuimos a cubrir la brecha de la demanda de los próximos 30 años, otros países o regiones lo harán (Nota 2) y podríamos perder nuestra posición en el mercado (Nota 3).
¿Por qué es necesario hacer exploración, y con mayor razón a muy corto plazo?:
- Porque es la única manera de extender la vida de los yacimientos que actualmente se encuentran en producción, y lo obvio, descubrir los yacimientos del futuro.
- Porque los recursos minerales son recursos no-renovables, los ya encontrados y explotados, ya no se van a regenerar. Se necesitan los nuevos por descubrir.
- Porque el país vive de la minería. Siempre nos ha resultado, solo tenemos que asegurar que siga siendo el caso, y para ello se necesitan nuevos descubrimientos.
- Porque nuestros minerales bandera están entre los más requeridos por el mercado y a pesar de tener reservas, estas se necesitan incrementar con exploración oportuna.
- Porque no vaya a ser que se nos pase el tren. Bueno, como se nos está pasando y hay que reaccionar. Hemos dejado de obtener ingresos por la paralización y demora en poner en marcha los famosos proyectos “en cartera”, que en 20 años siguen “en cartera”. La exploración minera hay que verla no solo como una necesidad como decimos en los puntos anteriores, sino como una nueva oportunidad.
- Porque ya se sabe que se necesita mucha más producción de metales que las previstas por las proyecciones más optimistas. No hay los suficientes proyectos de explotación, ni de exploración, que den un indicio de que la demanda será cubierta (Nota 4), por ejemplo, de ahí el interés de USA en Groenlandia y Canadá, no es solo seguridad estratégica en términos geográficos.
- Porque es necesario explorar no solo por nuestros metales principales sino por otros materiales que, además, ya están siendo estudiados como posibles sustitutos a los conocidos y utilizados actualmente (Nota 5) y por la competencia de países vecinos en ese sentido (Nota 6).
El Ministro de Energía y Minas recientemente anunció en Toronto que había proyectos de exploración por más de 1,000 millones de dólares (además de aumentar la cifra de proyectos “en cartera” que ya suman 64,000 millones de dólares). ¿Qué esperamos?
Además de recursos y yacimientos, no tenemos algunos de los problemas que existen en otros lugares, es decir, tenemos la capacidad humana y la de generar y suministrar la energía necesaria para nuestros proyectos aunque ellos estén en zonas alejadas (requerimientos de transmisión eléctrica a operaciones que podrían estar entre 3,000 y 5,000 metros de altura sobre el nivel del mar). ¿Cuál es el pretexto para que no tengamos más exploración?
Los requerimientos tecnológicos también se extienden a la necesidad de establecer nuevos sistemas de recolección de información para acelerar las actividades de exploración para encontrar minerales de alto contenido metálico. Debemos tener en cuenta:
- La ley (contenido de metal) en muchos minerales actualmente en extracción está bajando consistentemente en las minas de todo el mundo.
- Los yacimientos fáciles ya están descubiertos. ¿Pero, es esto cierto en el caso del Perú?, la mayoría del territorio nacional no lo hemos explorado, y eso a través de nuestra historia, lo cual quiere decir que en la mayoría de los casos con antiguas tecnologías. Imaginémonos lo que se descubriría con las tecnologías disponibles el día de hoy.
- El famoso NIMBY (not in my backyard), es decir “No en mi vecindad”, es una realidad en todas partes y cada día la actividad minera es más difícil, y si no, pregúnteles a nuestros mineros formales, nacionales y extranjeros.
- Es indispensable establecer y hacer conocer a la población en general el balance costo-beneficio en las actividades mineras ante el activismo anti-minero imperante. Las comunidades involucradas muchas veces no sienten, genuinamente, que participan suficientemente.
- Hay una ola de innovación en la transformación digital que ayuda a la visualización de información, simulación de procesos y optimización de los mismos, automatización con el uso de robots avanzados, herramientas geoespaciales y técnicas no-invasivas.
- En el terreno también existen oportunidades para experimentar con materiales y equipos avanzados e impresión 3D, observación y monitoreo a la distancia de movimientos de tierra, estabilidad de cuestas y en general, actividad en zonas riesgosas.
- El uso de drones e inteligencia artificial está facilitando por ejemplo experimentar con modelos y diseños tridimensionales en zonas remotas, o como algunos las llaman, circunstancias extremas, contribuyendo así a poder desarrollar planes más fácilmente.
Mi propuesta:
- Japón, USA, EU, China, India (en actuales negociaciones), en menos de un año han venido al Perú pidiendo apoyo para garantizarles suministros de metales a sus economías. Bueno, aprovechemos esta coyuntura para reanudar intensamente nuestros programas de exploración minera y revisemos cuidadosamente los acuerdos firmados en Relaciones Exteriores en los que se ofrece esta “colaboración”. Podría ser ver la manera de explorar específicamente, a costo del país en cuestión, por metales que ellos necesitan y para los que solicitan cierto tipo de preferencias de nuestra parte. Algo así como ¿poner a las potencias en competencia para así conseguir mejores condiciones?
- Decidamos de una vez por todas extender las facilidades e incentivos necesarios, pero reales, evidentes, competitivos con otros países, y no solo estabilidad, simplificación de la tramitología y garantías de seguridad jurídica, para que los proyectos de exploración se cristalicen y se desarrollen a corto plazo. Pensemos en nuevas herramientas de tipo competitivo, por ejemplo, por qué no plantear a los exploradores que si desarrollan prontamente sus descubrimientos tendrían ventajas como regalías escalonadas en función de la futura producción (conforme aumenta la producción, les vamos bajando la regalía) o en función del tiempo que transcurra entre descubrimiento y producción (cuanto más rápido mejores regalías).
- Ya hemos sugerido repotenciar Ingemmet (ver nuestros artículos 30 “Metales críticos y tierras raras” y el 38 “¿y ahora qué?”) expandiendo las responsabilidades, por ejemplo, de la Dirección de Recursos Minerales y la de Laboratorios en relación a Investigación y Desarrollo. La necesidad de intensificar la actividad de exploración dará una oportunidad para que el Ingemmet asegure el cumplimiento de sus funciones para lo cual necesita apoyo y financiación. En este caso, aprovechando la ayuda extranjera disponible, se puede acceder a instituciones en países desarrollados para el apoyo técnico necesario y a los gobiernos para la financiación. Por ejemplo, el instituto ya participa en actividades que le permite compartir información como es el caso de la Base de Datos de Depósitos Minerales de América del Sur, y en el caso de Alemania, ya nos han entregado drones para el monitoreo de pasivos ambientales mineros.
Notas
1.- The Economist, Science & technology Section, Mining, pág. 67, March 1, 2025
2.- El Ártico tiene inmensos recursos minerales posibles que entrarán a la fase de exploración en función del descongelamiento de la capa de hielo, y ello se viene a pasos agigantados. Al facilitarse el transporte en la región, el suministro de minerales sería factible en digamos menos de 40 o 50 años, convirtiéndola en una región de peso minero-geopolítico de primer orden.
3.- Acordémonos que ya no somos el segundo productor de cobre (ahora es el Congo) a pesar de ser nosotros #2 en reservas y tener una cola larga de proyectos de cobre por explotar; o que los nuevos yacimientos de Litio en Puno (en roca, a diferencia de los de los vecinos del sur que son salares) también tendrán competencia en los descubrimientos en varias otras regiones que no son explotados todavía (incluyendo Europa que tiene grandes reservas de Litio en roca).
4.- La Agencia Internacional de Energía (International Energy Agency, IEA) determinó que para cumplir lo previsto en el Acuerdo de Paris y el objetivo de emisiones “net-zero” para el 2050 (que ya sabemos que no se va a cumplir porque es imposible físicamente) se necesitaba por lo menos duplicar la producción de metales críticos para el 2030 y multiplicarla por 5 para el 2050.
5.- Por ejemplo, hay mucha investigación en medios industriales en lo que podemos llamar la siguiente generación de baterías. Estas podrían no usar cobalto ni níquel, ante lo limitado de su producción mundial (nosotros no los tenemos por lo que esa posibilidad no nos afecta), pero hay muchas expectativas de metales con los cuales se está experimentando en las aleaciones del futuro, que sí nos podría afectar.
6.- Acuerdos tanto de la Unión Europea y los BRICs con el Mercosur para aumentar inversiones en general y en particular en el sector minero (UE y el Mercosur han estado negociando por más de 25 años). Se reporta que algunas empresas de la India ya obtienen más del 50% de sus ingresos en Latinoamérica, principalmente en el Brasil, y, más preocupante, nuestros vecinos ya están aprovechando justamente del tipo de apoyo que estamos sugiriendo, como que esta semana Chile acaba de firmar acuerdos específicos sobre suministro de cobre con India y Japón, y hace unos meses Argentina con Alemania primero y después con la EU.
Lampadia