Pablo Bustamante Pardo
Expresidente de IPAE
Director de Lampadia
La minería ilegal y la exportación de oro de procedencia dudosa crece todos los días en el Perú, y con ello las opiniones, los análisis y las propuestas sobre cómo debemos enfrentar el dilema de un sub-sector económico que genera mucha riqueza pero con consecuencias sociales dramáticas, algunas buenas y otras muy malas.
Para muchos peruanos puede ser bueno que la extracción de minerales, informal e ilegalmente, les permita generar ingresos suficientes para sí mismos y para sus familiar. Pero es muy malo que esta actividad se desarrolle causando grandes daños sociales, ambientales y económicos al resto de la sociedad.
Como algunos dicen, la minería ilegal deja efectivamente riqueza directa a sus operadores, pero esto se logra incumpliendo todas las leyes, normas y buenas prácticas a las que están sujetos y obligados todos los demás sectores económicos del país y del resto del mundo, empezando por la minería formal, que sufre de regulaciones asfixiantes. Salvo por supuesto, del caso de las actividades criminales como el narcotráfico, la trata de personas, la tala ilegal y el contrabando, entre otros.
La minería ilegal convive con el empleo esclavista y de menores, la trata de personas, la prostitución, el irrespeto absoluto al cuidado del medio ambiente, y fomenta la coima de todo tipo de funcionarios públicos.
Además de los extremos de violencia a los que llega, como el clamoroso caso de Pataz, que hasta ahora no merece por parte del gobierno la militarización de toda la zona en cuestión.
En algunos círculos se está llegando a comparar la minería ilegal con la minería formal aduciendo que la primera deja plata directamente en el bolsillo de muchos trabajadores, mientras que la minería formal deja la plata en quién sabe dónde y genera poco empleo. Veamos:
El Empleo
La minería formal genera empleo de calidad con muchos efectos secundarios. A la sombra de esta minería se han desarrollado incontables empresas de proveedores de bienes y servicios, e incluso exportaciones de maquinaria minera. Por cada puesto en el sector, se generan 9 puestos en la economía entre directos, indirectos e inducidos.
En cambio en la minería ilegal, los empleos son de pésima calidad, sin beneficios sociales de ningún tipo, muchas veces esclavista, de niños explotados, y con efectos indirectos en muchas actividades criminales.
La Riqueza
Efectivamente, la minería ilegal genera ingresos directos a los bolsillos de los trabajadores, que luego tienen una mucho mayor capacidad de gasto.
Se dice que la minería formal no deja beneficios en el pueblo, se lo llevan los inversionistas y el Estado, que no sabe administrar los recursos.
A veces la mejor prueba para contrastar una afirmación apurada, es el análisis contrafactual:
Imaginemos que en el Perú deja de existir la minería formal.
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- Nos quedaríamos sin divisas y el valor del dólar subiría como espuma.
- Se perderían dos millones de empleos de calidad.
- El Estado no tendría dinero para pagar a los maestros, enfermeras y policías.
- El costo de vida aumentaría descontroladamente.
- La pobreza aumentaría dramáticamente.
Las cosas, pues, no son tan fáciles. Los argumentos que alientan el desarrollo de la minería ilegal como una fuente de ingresos se cae desde un punto de vista nacional.
¿Qué hacer?
- Alentar la inversión privada y el crecimiento de la economía como el mejor camino para generar empleo de calidad con todos los beneficios sociales.
- Desarrollar un gran proceso de desarrollo de infraestructuras sociales y económicas, privilegiando APPs, Obras por Impuestos, y toda forma de asociaciones público-privadas.
- Revalorizar la minería formal y dejar de crear mitos destructivos y confusiones sociales.
- Formalizar lo formalizable, que no es todo lo que hay.
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- Incorporar a la pequeña minería a procesos productivos sanos, social y ambientalmente.
- Establecer reglas sociales (beneficios sociales adecuados) y normas ambientales mínimas, debidamente supervisadas, para permitir el acceso de los minerales a los servicios de tratamiento.
- Concesionar plantas de tratamiento de minerales debidamente controladas para asegurar una cadena productiva regulada.
- Como ha propuesto Elmer Cuba de Macroconsult, en base a estos controles, que el Minem otorgue el sello de calidad para el oro, como requisito para su exportación, garantizando su legalidad y formalidad.
- Si no se pueden garantizar condiciones sociales y ambientales adecuadas para la minería aluvial, esta debe ser eliminada. No podemos seguir contemplando la destrucción de Madre de Dios.
Si efectivamente la minería ilegal genera tanta riqueza, entonces no debe tener problemas para asumir los costos de la formalidad que se deben imponer.
Debe quedarnos claros que la necesidad de generar empleo para los peruanos, no puede pasar por crear o permitir guetos de informalidad donde se den prácticas socialmente repudiables. No nos dejemos llevar por cantos de sirena.
Lampadia