Jaime Spak
Para Lampadia
Siento que nosotros los peruanos, estamos tan desprotegidos que tenemos que optar por la defensa propia, pues las instituciones que deberían de hacerlo no funcionan.
Hace casi 6 meses recibo en mi teléfono celular llamadas diarias, son por lo menos unas diez de diferentes números y al contestar nadie responde.
Últimamente esa situación se ha replicado en nuestro teléfono fijo de la casa.
Lo que es peor, son llamadas que suceden entre las dos y tres de la madrugada.
El día de ayer fue a las 4 de la madrugada.
Uno esta plácidamente durmiendo y una llamada a esa hora casi siempre es presagio de algún problema.
Pues no, solo se escucha una placida música y nadie habla.
Hemos hecho las denuncias a las empresas de telefonía, quien nos indican que no pueden hacer nada y que elevemos nuestro reclamo a Indecopi.
Lo hicimos y para variar no pasó nada.
Estas llamadas siempre ocurren de un número distinto.
¿No tienen capacidad las empresas de teléfonos de detectar de dónde vienen las llamadas?
Pues sí, pero no hacen nada.
¿O estarán coludidos con los call centers?
Estamos desprotegidos.
En la última legislatura del congreso, nuestros inefables congresistas han aprobado una ley en la cual modifican los plazos para los que se acogen a la colaboración eficaz.
Uno de los elementos de justicia que mejor ha funcionado, los congresistas pretenden que los tiempos se acorten y así la impunidad vuelva.
¿Por qué?
Pues la gran mayoría se están protegiendo a sí mismos, o a los líderes de las facciones que representan.
Los de Fuerza Popular, Podemos, Acción Popular, Perú Libre están ayudando a sus dirigentes para que sus casos pasen por agua tibia.
En este caso pretenden dejar desprotegidos al ministerio público y al sistema judicial.
Nuestra impertérrita candidata presidencia, doña Keiko, sale a los medios a indicar que no le parece adecuado que este congreso apruebe la reforma constitucional para volver a la bicameralidad.
Y de paso nos amenaza, que en el 2026 intentara por cuarta vez la presidencia de la república.
Si ya no pudo ganar a Castillo, que ha sido lo peor que nos ha pasado, no creo sea capaz de ganar a nadie.
Será recordada como la candidata que más veces ha pasado a la segunda vuelta.
Es como acostumbrarse a recibir la medalla de plata en todas las competencias que participe, pero nunca llegara primera a la meta.
Estamos tan desprotegidos que, si ahora nos ponemos a pensar en algún candidato adecuado para las elecciones del 2026, no se nos ocurre nadie que tenga la capacidad de aglutinar al sufrido pueblo peruano.
Los habitantes de casi todos los barrios de Lima y provincias, tienes que contratar, en sus calles, para protegerse de la delincuencia, a cuidadores informales.
Estos cuidadores han recibido el apelativo de Guachimanes, en alusión a la palabra inglesa Watchmen.
La policía esta incapacitada de poder cumplir con su labor, no tienen presupuesto y carencia de personal idóneo.
Sino se recurre a la protección informal, nos sentimos desamparados.
La salud de la gran mayoría de la población está en manos de hospitales públicos, están tan saturados en espacio y en médicos, que la gran mayoría de peruanos acuden a las farmacias, para que puedan ayudarlos en la medicación.
Una cosa tan importante como la salud, el Estado no puede atender por falta de todo.
Una consulta puede tomar semanas, una radiografía u otra prueba puede demorar meses y una cirugía puede tomar años, cuando de repente el paciente yo no está vivo.
Mas desprotegidos que esto, imposible.
Volviendo a la inseguridad, estamos viviendo las consecuencias de la numerosa llegada de delincuentes extranjeros, la gran mayoría de origen venezolano, que ha tomado por asalto las calles del país.
En ellas se producen enfrentamientos diarios por los territorios de la prostitución, las ventas de droga, los secuestros y sobre todo de las extorsiones, a los honestos comerciantes de barrios populares.
Esto lo vemos a diario y a cualquier hora del día.
Estamos viviendo la peligrosa ley de la selva.
La gran mayoría de connacionales no somos así.
Somos gente tranquila, trabajadora y decente.
Los malos elementos que se han contagiado de la violencia de los extranjeros están convirtiendo nuestro país en problemático.
Luego de haber padecido la pandemia, el gobierno de Castillo y estos indeseables delincuentes, nos seguimos preguntando.
¿Y ahora quien podrá protegernos?
Lamentablemente el Chapulín Colorado falleció hace unos años.