Pablo Bustamante Pardo
Director de Lampadia
Mientras dormimos o nos distraemos, los enemigos del Perú están matando nuestro futuro, parando las inversiones mineras.
Los enemigos del Perú encendieron todas sus alarmas al final de la primera década del siglo, cuando se les hizo evidente que, si seguíamos creciendo y reduciendo la pobreza, tendrían que olvidarse de instalar en nuestro país, sus prédicas anti economía de mercado, anti inversión privada y anti meritocracia.
Por esos años el HSBC, el banco británico-holandés, hizo un par de estudios globales sobre la economía y el consumo en el 2050.
Ver en Lampadia: El mundo en el 2050 (enero 2012)
El consumidor en el 2050 (octubre 2012)
El HSBC mostró que según se venía desarrollando el Perú, para el año 2030, el 80% de los peruanos tendríamos ingresos medios o altos, y que para el 2050, el 90% de los peruanos tendríamos ingresos medios y altos, con un 40% que tendrían ingresos altos. Así, el Perú saldría de la pobreza siendo la economía número 26 del mundo. O sea, antes del medio siglo, alcanzaríamos el desarrollo, con todo lo que eso implicaba.
Ver en Lampadia: Preservando la Clase Media.
Para lograr este exitoso desarrollo, tendríamos que mantener el crecimiento del PBI en un mínimo de 5.5% anual y aprovechar nuestros recursos.
Para los enemigos del desarrollo se hizo pues evidente que había que parar el crecimiento del PBI, y para ello había que parar la inversión privada, empezando por la inversión minera que apuntalaba al conjunto.
Así fue que las izquierdas y los social-confusos, los tontos útiles de la interrupción de nuestro crecimiento, apuntalaron el nacionalismo de Ollanta Humala.
Para agosto del 2012, TODAS las izquierdas y varios centros de estudios de izquierda, le presentaron a Humala un documento llamado: ‘La nueva minería exige debate nacional’, que encerraba la propuesta de adoptar el pos-extractivismo.
Esa teoría estúpida del ‘buen vivir’, o esa visión bucólica de una sociedad de la Edad Media, sin desarrollos tecnológicos, en la que solo produjéramos lo necesario para vivir, lo menos posible de peces, de madera, de minerales, sin exportar alimentos. O sea, una sociedad pobre, desconectada del mundo moderno, donde reinaran los miembros de la nomenclatura soviética debidamente entronizados y por supuesto enriquecidos.
Ver en Lampadia:
- Izquierda propone un país de miserables – Pos-Extractivismo: Autarquía y empobrecimiento
- La verdad sobre las izquierdas peruanas – Exigimos que se renuncie al ‘pos-extractivismo’
Lo más frustrante es que cuando denunciamos todo esto, oportunamente, nadie hizo caso, ni se inmutó. Lo del pos-extractivismo, que era un documento reservado de los rojos, aparte de publicarlo y denunciarlo, lo pasamos a los gremios empresariales, a los partidos políticos y a centros de estudios. A uno de ellos le ofrecieron financiamiento para hacer una investigación, pero antes de empezar, anularon el apoyo.
Hoy, nuestros enemigos, los que nos quieren pobres, ya han tenido un tremendo avance político. Además de tener un gobierno que destruye la inversión y el crecimiento de la economía, han paralizado buena parte de la inversión minera, malogrando el futuro del Perú. A estas alturas ya:
- Pararon el proyecto de Tambogrande en Piura con la disculpa de defender el ceviche y el limón. Hoy solo hay contaminación de minería ilegal. ¿Donde están Gastón Acurio y el publicista Rodríguez?
- Pararon la explotación del ‘sagrado’ Cerro Quillish en Yanacocha.
- Pararon el proyecto de Conga en contra de la opinión de los lugareños.
- Pararon un proyecto ambiental y socialmente sostenible, el de Tía María con manipulaciones y mentiras sobre la contaminación.
- Pararon la gran mayoría de proyectos de exploración, la fuente de nuevos proyectos.
- Malograron el proyecto de Las Bambas, que ahora no puede producir más de 250 días al año.
- Y últimamente, pararon también las operaciones de Cuajone y Atacocha.
Así nomás. El Perú está perdiendo su sector económico más importante, y nadie dice nada. No se escucha bramar a los gremios empresariales, a los políticos, a los académicos, ni los periodistas, como debiera ser ante un atentado gravísimo a nuestro futuro desarrollo.
¿Serán capaces de no entender la importancia del sector minero?
¿Creerán que con un poco más de turismo y agricultura podemos reemplazar la riqueza que aporta la minería?
O están simplemente derrotados por la crisis económica, social, sanitaria, de seguridad, política y de liderazgo, ¿que nos consume?
¡Acción Ahora! ¿Dónde están los ejemplos de Grau y Bolognesi? Lampadia