Por: Rafael Venegas
Gestión, 17 de marzo del 2022
“Se necesita un fuerte y valiente liderazgo, capaz de congregar y unir a la oposición, que está dividida”.
La generación X (GX) son los nacidos después de 1965 y antes de 1985. Están entre los Baby Boomers (BB) y los Millennials (ML) y según la OMS, son los “Jóvenes Adultos”. En el Perú son más del 20% de la población.
Cuando los Baby Boomers éramos jóvenes adultos, vivimos y resistimos la década del terror de la junta militar comunista de Velasco y también los años del sanguinario terrorismo de sendero luminoso. En esos tiempos los GX no habían nacido o estaban en edad escolar. Por eso sus recuerdos de esos años terribles son muy vagos.
En su adultez, los GX tuvieron la suerte de vivir en paz, democracia y economía de libre mercado. Esto lo aprovecharon muy bien para desarrollar rápida y eficazmente sus carreras profesionales o sus emprendimientos empresariales.
Por eso la GX se caracteriza por tener excelentes profesionales de nivel internacional, empresarios y emprendedores y porque fueron los principales gestores del desarrollo y crecimiento extraordinario que tuvo nuestro país en las dos décadas pasadas. Gran esfuerzo, ejecución y logro digno de aplaudir.
Sin embargo, esta generación no se interesó en la política, ni en la función pública y por eso esta cayó en manos de los menos competentes y/o de incapaces morales. Hoy lo estamos pagando.
La vida en “bonanza” y la no participación en política es la principal causa de que la GX actúe hoy con aparente indiferencia y pasividad ante la gran amenaza del comunismo y la corrupción. Pareciera que no se dan cuenta de que pueden perder todo lo que ellos mismos construyeron y gestionaron con gran esfuerzo.
La verdad es que estamos viviendo una crisis de gobernabilidad, institucionalidad e inmoralidad que es insostenible y que está llevando al país directo al abismo. Existen elementos suficientes para forzar la renuncia o la vacancia presidencial y más del 70% de la población así lo exige. Sin embargo, el camino vía Congreso es casi imposible, dado el vergonzoso clientelismo de votos que existe.
Por eso, el único camino es ejercer el derecho constitucional de revocar autoridades vía la protesta y la insurrección popular, que tiene la población.
Para esto se necesita un fuerte y valiente liderazgo, capaz de congregar y unir a la oposición, que aunque es la mayoría, está estúpidamente dividida. También se necesita una organización eficaz para derrotar a la bien estructurada estrategia comunista.
Esto no puede ser liderado por los BB, porque ya pasó su época. Tampoco por los ML porque aún les falta edad y experiencia. A quien le corresponde es a los GX, no solo por su edad y capacidad probada de ejecución, sino también porque son los que más pueden perder. Por eso es imprescindible que despierten y tomen el liderazgo y la organización de esta defensa patriótica y posteriormente de la gobernabilidad.