León Trahtemberg
El Comercio, 4 de abril del 2025
Los profesores que tienen dificultades para centrar la atención de los alumnos en clase optan por eliminar distractores visibles como los celulares. Sin embargo, la pregunta clave es cuánto se gana realmente en concentración y aprendizaje al prohibirlos. Las evidencias que respaldan esta medida son muy endebles, porque muchas estrategias pedagógicas no conectan con las motivaciones de los alumnos. Falta esa “provocación inicial” que ellos encuentran en los videojuegos, películas, noticias o ‘influencers’ que consumen a diario. Ese es su mundo.
Si la preocupación es bloquear el uso de la tecnología, la restricción de celulares será constantemente burlada mediante relojes, gafas, audífonos, lapiceros o cinturones inteligentes. Además, muchas laptops y tabletas autorizadas cumplen funciones similares.
Podría tener sentido restringir el uso en auala de los celulares si el colegio ofreciera acceso suficiente a Internet y equipos digitales propios para investigar, rendir pruebas o registrar trabajos. Se necesitarían cámaras, tabletas o laptops para grabar y documentar el aprendizaje. La realidad es que muchos colegios en el Perú no tienen esas facilidades, por lo que el celular termina supliendo muchas carencias de infraestructura.
Yo pienso que los alumnos actuales necesitan algo más que el formato tradicional de lápiz, papel y pizarra. En vez de restringir el uso de tecnología, deberíamos integrarla con sentido educativo. No se trata solo de prohibir, sino de enseñar a los jóvenes a distinguir cuándo la tecnología es una distracción, y cuándo, una herramienta útil.
Una práctica más equilibrada sería permitir el uso de celulares o tabletas cuando el profesor lo autorice (al igual que con las laptops). Fuera de esos momentos, los dispositivos deberían entregarse al tutor al inicio del día y ser devueltos al final. Junto con ello, los profesores deberían redoblar esfuerzos para diseñar sus clases de modo que los primeros cinco minutos sean muy provocadores y conectados con los intereses reales de sus alumnos, que sirva de soporte al guion de toda la clase.