Fausto Salinas Lovón
Para Lampadia
Luego de la convocatoria a elecciones generales para el año 2026, lejos de calmarse, las aguas de la política nacional, se han agitado.
La precaria estabilidad lograda en la relación Gobierno – Congreso desde inicios del 2023 (que la misma izquierda que engendró a Castillo y Dina llama pacto mafioso o fujicerronismo) parece resquebrajarse y podemos retornar a un peligroso escenario de inestabilidad política que nada ayuda a un país cercado por la delincuencia, el sicariato, la extorsión, el narcotráfico, la minería ilegal, la corrupción pública y muchos otros males a los cuales la ausencia de estabilidad política ayuda.
Cuatro ministros (Premier, Salud, MTC y MIDIS) están en la mira del Congreso y el Presidente del Consejo de Ministros responde con la amenaza de la cuestión de confianza para disuadir las censuras que pueden llegar.
A quienes gobiernan, les interesa permanecer en el cargo. A quienes no lo están, les interesa conseguir una cuota de poder y presupuesto en el último año de Dina. Así de sencilla es la cosa. A ninguno de ellos les interesa realmente que los aeropuertos del Perú sean un caos, que la salud en manos de “Plata como Cancha” este peor que nunca, que los programas sociales sigan intoxicando niños o que el Presidente del Consejo de Ministros consiga resultados tangibles en su gestión. A todos, lo que les interesa es mantener su cuota de poder, quedándose o entrando al juego de nombramientos, contrataciones, licitaciones, exoneraciones, transferencias presupuestarias, gastos y demás.
¿A los peruanos que despertamos a las 5:30 am para comenzar a trabajar, nos interesa realmente quien se queda o quien se va? No.
El ruido, la crisis política, el enfrentamiento, las amenazas entre poderes no nos sirven. No resuelven los problemas que nos flagelan. Sin embargo, la falta de resultados del gobierno tampoco abona para que se queden quienes están ahí.
El gobierno de DINA necesita aire. Necesita oxígeno para llegar al 2026 y que se acabe de una vez por todas esta aventura socialista que comenzó el 2021 con ella, Cerrón y Castillo y que ha paralizado por 5 años nuestro país. El país desconfía tanto o más de quienes buscan reemplazarla como de ella. Esa debe ser su principal carta.
Por ello, DINA debe tomar la iniciativa antes de que sea tarde. No debe exponer al país a un escenario de crisis política e ingobernabilidad que en nada ayuda a su precaria estabilidad ni a la gobernabilidad del país. Ella misma debe insuflarle aire a su gobierno poniendo al mando
A alguien cuyo pasado lo avale y que en lo posible este al margen del juego político futuro.
A alguien que aquiete las aguas agitadas en el Congreso y que ponga un poco de profesionalismo en el Gobierno.
A alguien que acabe con el cuoteo de sectores para los partidos y las repartijas a los gobiernos regionales.
A alguien cuyo peso específico desaliente las aventuras de vacancia desde el Congreso.
La búsqueda será complicada y difícil, sin embargo, puede ser una salida. Si sigue gobernando con el hermano, el cuñado, la prima o la amiga y los intereses de todos estos, se vienen momentos de inestabilidad y crisis.
DINA necesita AIRE para que llegue al 2026 y entregue el poder. Ella misma se lo puede dar si actúa a tiempo. Lampadia