José Luis Gil
Perú21, 27 de febrero del 2025
«El uso de palabras o frases como ‘fascista’ o ‘facho’, ‘extrema’, o ‘radical’ para etiquetar a sus opositores libertarios es una práctica común y con resultados monstruosos».
Al parecer, la izquierda peruana y los progres han iniciado su “contra campaña” contra quienes los han puesto en evidencia: la derecha mundial y local, porque están haciendo lo único que saben hacer: armar “narrativas”, etiquetas, ficciones, para introducir en el imaginario popular, con el uso de las tecnologías de la información, redes sociales, medios de comunicación y otros, el odio hacia sus opositores de derecha y recuperar los espacios que han perdido.
El uso de palabras o frases como “fascista” o “facho”, “extrema” o “radical” para etiquetar a sus opositores libertarios es una práctica común y con resultados monstruosos. Un ejemplo de esto es lo que hicieron contra Keiko Fujimori y Alan García y sus organizaciones políticas, el APRA y el FUJIMORISMO, a quienes motejaron de “organización criminal”, “fujiaprismo” o “fujimontesinismo”, a quienes incluso se les habría sembrado procesos judiciales sin sustento. Esto, como es obvio, generó el “odio perfecto” en un sector de la sociedad. No los defendemos ni avalamos, muchos menos si hubo algún delito, solo ponemos el ejemplo del uso de las estrategias para destruirlos.
Asimismo, cuando usan la palabra “fascista» o «facho” yerran, porque esta corriente ideológica y política fue creada por Benito Mussolini en Italia, miembro del Partido Comunista. Igual pasa con Adolfo Hitler, quien creó el “nacional-socialismo” o nazismo, claramente de izquierda y fascista. Todos omiten decir que el fascismo tiene tres características: está contra las libertades, es estatista (nada fuera del Estado, todo dentro de él) y es nacionalista extremo. En síntesis: ¿Cómo puede haber fascismo en los libertarios? Solo a los ignorantes de izquierda y progresistas se les ocurre lo contrario.
Por otro lado, el uso de la palabra “radical o extremo”. Con esto quieren etiquetar a quienes en el fragor de las luchas políticas usan un lenguaje rabioso, violento, agresivo o disruptivo. Sin embargo, no toman en cuenta que solo se les puede decir “radicales” o “extremistas”, a quienes se alzaron en armas en la pretensión de imponer sus ideas. En el caso del Perú, se le debe llamar “extrema izquierda o izquierda radical” a Sendero Luminoso y el MRTA, incluso a los “etnocaceristas”, por lo tanto, no hay “extrema derecha” en el Perú, porque ningún grupo de derecha se alzó en armas así tengan ideas radicales. Más claro ni el agua.
Es por eso cuando vemos al aprendiz progre Rafael Belaunde Llosa lanzarse a la política con un “cuchillo en la boca”, vemos que lo hace en realidad sobre una “cama de pelotas” y no con seriedad en la arena política, como corresponde, porque así lo demuestra su “extrema” ignorancia cuando ataca a Rafael López Aliaga y a sus contrincantes de la derecha, con el uso de términos peyorativos dictados obviamente por el sector que hoy representa. Un poco más de lectura, que no duele, le ayudaría. Sí se puede.