Jaime Spak
Para Lampadia
La semana que pasó, la presidente Dina Boluarte cumplió dos años desde que asumió el poder, luego del absurdo e infantil golpe de estado de Pedro Castillo.
En estos dos años, lo más resaltante del gobierno de la señora Boluarte es una irresponsable inercia, que se está convirtiendo cada día en más peligrosa.
Es claro que una persona que nunca tuvo un cargo importante en su vida, más que ser una funcionaria de una oficina de Sunarp y ser presidente del Club Apurímac, pueda manejar las riendas de un país.
En estos dos años, no hay una sola obra nueva que se le pueda atribuir a la mandataria.
Lo que ella inaugura, son obras que fueron empezadas por gobiernos anteriores.
Con un 3% de aceptación en las encuestas, tiene el triste récord de ser la presidente con menor popularidad en el mundo.
Lo único que se publica de esta señora, son situaciones frívolas o escandalosas.
Solo se ha hecho famosa por sus cirugías estéticas, dejando el mando a la deriva por casi 15 días.
Los famosos relojes Rolex y caras pulseras, que fueron regaladas por el gobernador de Ayacucho.
La cercanía y sumisión con su hermano Nicanor, que ahora es un prófugo de la justicia.
El escándalo del cofre, que fue una visita a un condominio de Asia, donde se suponía estaba escondido Vladimir Cerrón.
De allí lo ayudo a fugar en un automóvil Audi Blanco, que era el otro cofre de la presidencia.
Es decir, si hacemos recuento de esos 4 sucesos, podemos colegir que todo es frivolidad, improvisación e irresponsabilidad.
Ahora se enfrenta al que era su verdadero Wayki, el anterior primer ministro Alberto Otárola.
Este señor cayó en desgracia por una jugada de Nicanor, quien se la tenía jurada, coludido con Vizcarra y con gente de mal vivir, que publico en las redes, uno de sus numerosos affaires sentimentales de este galán otoñal.
Es decir, las broncas internas entre Otárola y Nicanor Boluarte generaron una situación de gran inestabilidad en el ejecutivo.
Esta inercia de la presidente, le impide tomar acciones rápidas con algunos de sus ministros que han fracasado de una manera patética.
El ministro del Interior que indico que, si en 60 días el estado de emergencia no daba resultados, daba un paso al costado.
Pues ya paso largamente ese lapso y sigue aferrado a su puesto.
Un hombre tan mediocre como este señor, no entiende que nos estamos enfrentando en mucho de los casos, a los extranjeros que fueron sacados de las cárceles del corrupto Maduro y han sembrado en muy poco tiempo un clima de terror, como el que se vivía en Venezuela años atrás.
Para poder enfrentarse a esta lacra, es urgente contar con gente muy preparada, que pueda hacer un plan inteligente de combate a la inseguridad ciudadana.
Con este inerte ministro, además mentiroso y desvergonzado, no se llegará a nada.
La presidente hace tiempo debió de sacarlo, pero ella es más inerte que este ministro.
Estamos cansados de pedir peras al olmo.
De igual manera, el ministro de Desarrollo e Inclusión Social no tuvo la decencia de renunciar, cuando se descubrió que en el programa Quali Warma se ha estado entregando conservas a los colegios de niños de bajos recursos, de carne no apta para consumo humano.
Que hace este señor, que dicho sea de paso, es uno de los más connotados ayayeros de la señora Boluarte, pues destituye al director del programa y le cambia de nombre al mismo.
El cree que con cambiar a la cabeza y al nombre, todo se soluciona.
Por decencia debió de haber renunciado, pero eso no existe en el ejecutivo.
Esta inercia, genera que el mediocre congreso se empodere y empiece a sacar leyes absurdas, como la ley 32130.
En el proyecto de encargar a la policía la facultad de investigar preliminarmente los delitos, para luego pasarlo al ministerio público, de contrabando aprobaron una norma que limita el plazo de las comparecencias.
Es decir, en lugar de la imprescriptibilidad de los delitos, se aprueba un plazo de 9 meses para investigar casos simples, 18 meses para casos complejos y 36 meses para casos de crimen organizado.
Quien primero se acogió a esta ley fue el expresidente Vizcarra.
¿Adivinen quien ha estado atrás de estas leyes?
Pues ni más ni menos, que el hermano del prófugo Vladimir Cerrón.
Es decir, tanto el ejecutivo como el legislativo, van en contra de la estabilidad y el progreso del país.
Creo que esta inercia de la señora presidente, con 3% de popularidad y el desastroso congreso con 6 % de popularidad serán los grandes culpables, que el desgobierno que estamos padeciendo, se convierta en poco tiempo en algo peligroso y muy difícil de resarcir.
El rumbo se debe de cambiar de inmediato y no esperar al 2026. Lampadia