Lo que no te contaron en el colegio (1)
Aldo Mariátegui
Perú21, 10 de diciembre del 2024
“Bolívar no derrotaba al virrey La Serna si el general español Olañeta no traiciona a este en 1824”.
Ayer fue el bicentenario de Ayacucho, así que toca escribir algunas líneas poco simpáticas y muy lejanas de la típica narrativa con la que nos “programan”. 1) La Independencia peruana fue absolutamente prematura. No estábamos listos. No existían las bases mínimas para establecer un Estado propio. Ni límites establecidos, ni burocracia, ni clase política, ni vías de comunicación, etcétera. Encima el acomplejado y prepotente Bernardo de Monteagudo desmontó el Estado existente y deportó a sus cuadros.
Solo nos quedaron los militares, que se portaron como “warlords” en casi todo el siglo XIX. 2) No habría habido Independencia hispanoamericana de no ser por la derrota de Trafalgar (que dejó a España casi sin Marina) ni por la larga invasión napoleónica que dejó arrasada y exánime a la península. Tampoco sin el generoso dinero inglés que financió a los independentistas ni sin los mercenarios británicos contratados. 3) Sudamérica posiblemente no se independizaba si la Expedición Morillo no cambia en 1815 de destino (de Argentina a Venezuela) y la traidora sublevación de Rafael Riego en Cádiz no aborta el embarque de la Expedición Calleja-O’Donnell en 1820. 4) Los héroes tenían sus partes oscuras. San Martín fue en realidad un traidor para España.
Era hijo de españoles, estudió y vivió la mayor parte de su vida en España y hasta hablaba con acento andaluz. Fue un pésimo gobernante cuando ocupó Lima y tenía un serio problema de adicción al opio. El bipolar Bolívar sufría de crisis mentales, fue un canalla que entregó a su colega Miranda a España para que le permitan huir a Curazao, pretendió erigirse en dictador perpetuo y detestaba a los peruanos (por él perdimos Guayaquil y le siguió el juego a Sucre para que perdamos Bolivia. Luego Perú tuvo una guerra con él en 1830). 5) Bolívar no derrotaba al virrey La Serna si el general español Olañeta no traiciona a este en 1824 y divide mortalmente al ejército español. ¿Les han contado alguna vez algo de esto antes?
Lo que no te contaron en el colegio (2)
Aldo Mariátegui
Perú21, 11 de diciembre del 2024
“Sobre Ayacucho, hubo varios errores del virrey La Serna. El primero fue no refugiarse en su seguro bastión del Cusco (la capital virreinal)…”.
A propósito del Bicentenario de Ayacucho, seguimos hoy contando cosas que nunca nos enseñaron. 1) Junín y Ayacucho se perdieron básicamente por errores españoles. En Junín, el realista Canterac pecó de optimista al ver adelantada a la caballería patriota y cometer el error colosal de ordenar un inmediato ataque al galope tendido para arrasar a la adelantada caballería rebelde de un solo golpe. Canterac casi tiene éxito (Bolívar ya había dado incluso por perdida la batalla), pero no contó con el inesperado ataque por detrás de los ocultos Húsares del Perú, ordenado por el desobediente Rázuri. Al haber atacado a galope tendido y no, en cambio, ir solo acelerando conforme se acercaban al objetivo, los caballos realistas estaban ya completamente agotados (súmesele la escasez de oxígeno reparador por la altura).
Sobre Ayacucho, hubo varios errores del virrey La Serna. El primero fue no refugiarse en su seguro bastión del Cusco (la capital virreinal), pues ya estaba por llegar la estación serrana de lluvias y las hostilidades quedarían suspendidas. Tal vez su intento de aislar de la costa a su perseguidor Sucre fue porque sabía que seguían llegando más refuerzos colombianos al Perú (ojo que los españoles habían vencido en la batalla de Corpahuico en vísperas de Ayacucho). Otro error fue iniciar la batalla bajando del cerro Condorcunca en lugar de esperar a que los patriotas trepen. Le hubiera sido mucho más fácil repeler ese ataque atrincherado en las alturas contra enemigos que subían al descubierto y cansados. Iniciado el descenso, toda la complicada estrategia española se estropeó al precipitar el oficial Rubén de Celis —desobedientemente y antes de tiempo— el ataque desde su batallón. Por este error de Celis —sumado a tropas indígenas realistas ya desmoralizadas, hambrientas y desertoras— La Serna pierde. Lo que siguió a la derrota fue una vergonzosa masacre de ya vencidos soldados indígenas realistas. Por eso los muertos realistas quintuplicaron a los patriotas (otra cosa que no se cuenta).