Fernando Cillóniz
Fuente: Cívica – Asociación Cívica del Perú
Una vez más, recurro al genial Winston Churchill, gran soldado y político británico, para referirme al dramático momento que estamos viviendo los peruanos actualmente. El título del presente artículo se lo debo a él. Por eso el entrecomillado.
Escuchar el audio: https://youtu.be/FrcfdeYOJm4
Bueno pues, guardando las distancias, nuestro país está en una situación muy similar a la que vivió Inglaterra y el mundo en general antes de la Segunda Guerra Mundial, en aquel entonces, previo al inicio de la atroz conflagración, la disyuntiva según Churchill era guerra o esclavitud. Efectivamente, esas eran las únicas dos alternativas para Inglaterra y para el mundo. Frente a la amenaza del nazismo alemán, no había más.
Ahora, en nuestro país los peruanos estamos ante una disyuntiva similar, guerra o esclavitud, libertad o tiranía, democracia o dictadura, civilidad o barbarie. El problema es que, ante esta situación, la alternativa del diálogo es inútil, por no decir estúpida. En cualquier otra circunstancia, siempre el diálogo es la mejor alternativa, pero no en este caso.
Dialogar con vándalos que buscan el caos y la anarquía es inútil, dialogar con criminales que queman vivos a policías, no tiene sentido. ¿Quién dialogaría con el delincuente que te quiere matar y está por apretar el gatillo?
Por otro lado, basta de humanismos hipócritas, basta de culpar al Estado por las muertes humanas recientes, sin atribuir ninguna responsabilidad a los vándalos y delincuentes que las provocaron, basta de soslayar hechos y circunstancias que propiciaron las acciones represivas de parte de las fuerzas del orden. La toma violenta de aeropuertos, quema de locales judiciales, bloqueo de carreteras, saqueo de centros comerciales, quema de ambulancias, quema de plantas industriales, agresión a policías, terroristas, portando cartuchos de dinamita, vándalos armados con armas hechizas, bombas caseras, machetes, huaracas y varios, etc. más.
Nada que ver con aquellos manifestantes que protestan justificada y civilizadamente por los pésimos servicios que el Estado está obligado a brindarnos agua, salud, educación y seguridad. Yo también protesto por ello, todos debemos protestar contra el Estado corrupto e inoperante que tenemos. El Gobierno central, gobiernos regionales, gobiernos municipales, congreso de la República, fuerzas armadas y policiales, poder judicial, incluso todos debemos protestar contra la corrupción de muchos representantes de la sociedad civil, empresarios, dirigentes, periodistas, trabajadores, ciudadanos en general. Pero ojo, distingamos una guerra de la otra.
Hoy es el momento de la guerra por nuestra libertad y nuestra democracia. Hoy es el momento de la guerra contra la tiranía y la barbarie. La guerra contra la corrupción e inoperancia del Estado la tenemos que luchar. Pero en su momento, en esta otra guerra contra la tiranía y la barbarie son ellos o nosotros. Uno de los dos tiene que sucumbir. Me refiero a que uno de los dos tiene que ceder, uno de los dos tiene que rendirse, uno de los dos tiene que someterse al otro. Ellos y nosotros somos mutuamente, excluyentes, somos incompatibles.
No es posible convivir ellos y nosotros en armonía. No es posible convivir ellos y nosotros en paz y prosperidad. Repito en esta otra guerra. Son ellos o nosotros frente a esa disyuntiva estamos.
El momento es tan dramático que nos obliga a respaldar al Estado. Sí, a ese estado que tanto cuestionamos.
El momento es tan decisivo que nos obliga a respaldar y apoyar a la Policía Nacional del Perú secundada por las Fuerzas Armadas. Sí. A esos policías y a esos soldados que están arriesgando sus vidas por nosotros.
Lamentablemente quiérase o no. No queda otra sino luchar. Luchar de verdad. Luchar hasta vencer. Porque, como diría Churchill La guerra es horrible, pero la esclavitud es peor. Lampadia