Jaime Spak
Para Lampadia
La semana que paso, mi querida prima hermana Susana cumplió 100 años.
Llegar a esa edad en estado lucido es una bendición de Dios.
Cuando cumplió los 90 años, le hicimos un video conmemorativo y esta vez lo repetimos.
Pero en vez de hacer lo usual, en esta oportunidad convocamos a tres personas muy cercanas a ella, mi hermana mayor, la persona que es más cercana a ella, pues sus hijos no viven en Lima y su querido geriatra, para establecer un conversatorio.
Dentro del dialogo surgió la pregunta ¿qué te parece que está mal en el Perú?
La respuesta ágil fue: la política y los políticos.
Tomando esta aseveración de una persona que ha vivido todos los cambios del siglo XX y del XXI, me puse a pensar cuál de los desaciertos políticos es el más impactante en las últimas décadas.
A diferencia de cuando nacen nuestros hijos y nadie nos ha enseñado a ejercer como padres, los políticos tienen la obligación de aprender por su cuenta antes de lanzarse a la palestra.
Nunca más, debemos de escuchar de un presidente en ejercicio que diga públicamente, “que recién está aprendiendo”.
Eso es inadmisible.
Q’eswachaka
Por ello creo que uno de los fracasos más significativos en la historia republicana, es la fallida regionalización de nuestro país.
Un país que tiene 25 regiones, 196 provincias y 1874 distritos, vaya usted a pedirles que se pongan de acuerdo, para que la unión haga la fuerza.
Luego de la declaración de la independencia del Perú en 1821, se dividió el territorio en 12 departamentos.
A partir de ello la concentración política y económica se concentró en Lima.
Recién un siglo después, en 1931, hubo intentos importantes por lograr la descentralización, sin éxito.
En el año 1979, dentro de la nueva constitución que se estaba redactando, se hizo una previsión para crear regiones autónomas, que lamentablemente no fueron implementadas.
En el primer gobierno de Alan García en el senado se intentó aprobar las bases para la regionalización, y establecer de nuevo 12 regiones.
Pero se vivió una etapa de crisis en el gobierno de García, con una hiperinflación galopante, una etapa en que el terrorismo ganaba terreno y una crisis económica total, que el tema de la regionalización paso a segundo plano.
El gobierno de Toledo empezó con estabilidad política y económica.
En gran parte por el crecimiento que se tuvo en los últimos años de la década de los 90, como consecuencia de la privatización de muchas empresas públicas y por la gran cantidad de proyectos mineros.
Aprovechando esa etapa de estabilidad, Toledo impulso de manera inadecuada en octubre del 2005 un referéndum para la consulta de la aprobación de cinco macro regiones.
Esta consulta fue rechazada por la población.
Como consecuencia de ello, se fue por la solución más sencilla.
Los 23 departamentos, más la provincia constitucional del Callao y Lima provincias, se convirtieron en 25 regiones.
Es decir, cambiamos moco por baba.
Ustedes se imaginan como podría crecer un país si se dejan de lado los conflictos interdepartamentales y se emprende el gran proceso de regionalización.
En Chile, 56 provincias se convirtieron en 16 regiones, y con todos los contratiempos que esto puede haber generado, ha coadyuvado al proceso de crecimiento de nuestro vecino.
Pero la ley de regionalización fue promulgada en el año 1976 en pleno gobierno de Pinochet.
La descentralización en el Perú, debe ser el motor que mueva el desarrollo de un país.
En los primeros años de regionalización, se denominó presidente regional a quien salía elegido para dirigirla, y ahora solo se le denomina gobernador.
Pareciera que la palabra presidente, les daba un poder omnímodo para ejecutar obras absurdas.
En lugar de mejorar el saneamiento, hospitales, escuelas, carreteras, lo único que hemos visto es dispendio de dinero y obras estrafalarias que en nada bueno han ayudado a sus regiones.
En el Perú no existe una escuela para políticos, que les den los suficientes conocimientos para que al ser elegidos trabajen por las prioridades y necesidades de su región.
Lamentablemente las cifras son muy decepcionantes.
Dieciocho gobernadores regionales han sido sentenciados por delitos cometidos durante su gestión.
Lo que es peor, el 84% de los gobernadores están bajo investigación.
Es una cifra que no podemos aceptar, es decir de los 26 gobernadores, más de 20 están siendo investigados.
La respuesta cae de madura, la corrupción se trasladó a los gobiernos regionales.
De esta manera será imposible lograr la tan ansiada descentralización.
¿Deseamos seguir siendo un país pobre del tercer mundo?
O queremos que nuestro riquísimo país, pueda enrumbar por el camino del progreso.
La solución no es convertir departamentos en regiones, sino lograr aglutinar departamentos y convertirlos en macro regiones para que empiece el verdadero cambio que el país requiere.
Como dijo Vallejo, hay hermanos mucho por hacer … Lampadia