Iván Arenas
Para Lampadia
No obstante que la presidenta por sucesión republicana Dina Boluarte ha propuesto el adelanto de elecciones ello no ha mermado a las minorías radicalizadas que continúan desarrollando la violencia en algunas ciudades en el sur peruano. ¿A qué se debe ello?
Mi aproximación es que estamos ante una estrategia insurreccional de parte de la izquierda bolivariana que sigue pautas y objetivos muy bien diseñados. Es decir, se repite el software boliviano, chileno y colombiano que convirtieron a la calle como protagonista y ahora han llevado a la izquierda al poder en esos países y que aquí se pretende convertir al Perú en la «República de la nueva democracia».
Antes de continuar vale indicar lo siguiente. Sonará a conspiración teórica lo que voy a decir, pero para el suscrito la estrategia bolivariana empieza con el intento de golpe de Estado de Castillo. Es decir, el golpe y la posterior destitución por el Congreso son los gatilladores principales, parte de una arquitectura mayor bien pensada. Puede sonar en clave excesivamente conspirativa sin embargo allí está Chile y Colombia como casos de atención. Solo en ese marco explicativo uno puede entender por qué o para qué Pedro Castillo trató de dar un golpe sin apoyo de las FFAA. En realidad, quería empezar un largo camino de insurrección y la conclusión a una nueva asamblea constituyente de corte colectivista.
Si bien son una minoría de la minoría, vale indicar que éstas son muy activas y movilizadas, que hasta el momento ha dejado no sólo muertos sino además heridos amén de corroer la legitimidad del gobierno de Boluarte.
Si uno mira con atención los casos de Bolivia, Chile y Colombia sabrá lo que se viene, en este caso el caos permanente, asamblea constituyente o nuevo gobierno de izquierda extrema.
Como la política también es la guerra por el relato, el software bolivariano empieza a ganar cuando el adversario valida los argumentos del otro por más mentiras que ellas sean. Quizá también hay que sumar aquí los agentes ilícitos e informales y hasta el mismo Estado, que a través de alcaldes salientes están financiando una protesta que al día tiene costes.
Separar la paja del trigo es lo más importante ahora. O es la insurrección bolivariana o es la República nacional popular con orden constitucional. Ya usted elija. Lampadia