Iván Alonso muestra en 44 vistas de diversos indicadores económicos y sociales, que durante los últimos 30 años hemos tenido mejoras notables en la calidad de vida de todos los peruanos. Esto, por supuesto, debido en gran medida al capítulo económico de la Constitución de 1993, institución vilipendiada y amenazada de cambiarse por parte de todas las desubicadas izquierdas vernaculares. Proponer interrumpir nuestro exitoso arreglo constitucional, no es nada menos que una alevosa traición a las más imperiosas necesidades de los peruanos más pobres. Sí, una Traición.
Es ridículo sostener que Keiko Fujimori controla las instituciones. Ella más bien fue víctima de una justicia politizada. Su bancada en el Congreso tiene solo 21 congresistas de un total de 130. En realidad, ella ha hecho aportes concretos a la democracia peruana. A diferencia de su padre, ella con gran esfuerzo, formó un partido político en circunstancias en que los partidos políticos desaparecían o se desintegraban. Y aquí viene la última parte de la narrativa: que lo hizo para gobernar desde un Congreso bicameral más fuerte que el anterior gracias a un Senado superpoderoso. Pero esto es un error.
El turismo no genera debates o enconos de la magnitud que se advierten en la minería o la agroexportación. Hay un relativo consenso acerca de su importancia y rol en nuestra economía. No debiera ser por lo tanto uno de los escenarios de confrontación política nacional en esta segunda parte del proceso electoral. Visto su potencial, hay aún más razones para no convertirlo en un escenario de batalla. En el Perú, el año 2019 representaba el 3.9% de nuestro PBI. 4.3 millones de turistas al año. Luego de la pandemia su aporte al PBI se ha reducido a cerca del 3%.
Tenemos todo para construir un país de clase mundial. Solo tenemos que aprovechar lo que tenemos, romper el divorcio Estado-Sector Privado, alentar la inversión privada y el crecimiento de la economía, asumir una gestión profesional de los servicios públicos y comprometernos con el manejo público, con la construcción de nuestro futuro, empezando por elegir un buen presidente de la República y una nueva clase de autoridades regionales y municipales en unos meses. Necesitamos autoridades que vean el lugar del Perú en el mundo y nos lleven a conquistar el espacio de vida y riqueza que los peruanos podemos dar a nuestros hijos y nietos.
Las segundas vueltas son polarizadoras por definición, y la polarización siempre desata la pasión en detrimento de la razón. Y más aún cuando uno de los contendores es una Fujimori. Lo que, a mi juicio, no tiene sentido, es votar en blanco cuando se sabe que una opción es claramente más peligrosa para el país que la otra. Tampoco entiendo que haya quienes consideren que ambas candidaturas son igualmente peligrosas o potencialmente destructivas para la economía o para la democracia. Es obvio que Keiko Fujimori no va a instalar una dictadura ni va a destruir la economía, lo que sí ocurriría con Sánchez.
Hungría y Perú han sufrido muchos años la presencia del comunismo en sus gobiernos. En las recientes elecciones de Hungría, solo un partido de izquierda ha sacado 5% de votos. En el Perú la izquierda comunista disputa el segundo lugar con un 12% de los votos, más otros varios puntos repartidos en otras listas. Hungría aprende. El Perú no aprende. ¿Cuáles son las diferencias? Pues la más importante es que los húngaros leen. Pero la falta de lectura no es nuestro único problema, tal vez el mayor de todos es la clamorosa debilidad de nuestra clase dirigente.
En los últimos 60 años hemos tenido dos períodos de gobiernos socialistas y uno de economía de mercado. o En los 60, 70 y 80s, estuvimos gobernados por el socialismo velasquista y por sus colas (Belaunde II y García I). o Del 90 hasta el 2011, liberalizamos la economía y nos acercamos a políticas de libre mercado y promoción de la inversión privada. o Desde el 2011 con Humala, hasta la fecha, regresamos a coquetear con el socialismo y a hacerle la vida imposible a nuestra incipiente economía de mercado. La libertad para emprender e invertir es la base del camino de la prosperidad.
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